La rubia siente que esta vez sí ha llegado su final y tan lejos de su propia época aunque el poco tiempo que ha vivido en los años ochenta se ha sentido más libre que en la década de la que viene. Para una mujer como ella, adelantada a su tiempo, los años ochenta se adaptan mucho más a su forma de ser, aunque haya cosas que no le terminen de encajar.
La actriz siente pasar la vida por delante de sus ojos y una secuencia de imágenes de lo que ha sido su triste vida la acompañan mientras se precipita al suelo. Solo espera que sea algo rápido y sin sufrimiento y el impacto no le duela demasiado.
Lejos de allí, Superman descubre que Mara le ha puesto una trampa haciéndole creer que había secuestrado a una familia a los que arrojaria a las cataratas del Niágara.
El héroe se da cuenta que todo ha sido una treta de la Kriptoniana que se ríe al ver al héroe buscar a las víctimas de la extraterrestre. La malvada alienígena transforma por un instante su rostro en el de Marilyn y mira a Superman.
—Esta vez gano yo.—responde ella volviendo a su rostro original instantes después.
El rostro de Superman se ensombrece.
En su caída al vacío, Marilyn cierra los ojos. Ojalá su corazón se detenga antes y cuando su cuerpo golpee el suelo ya haya la vida ya le haya abandonado.
A apenas unos centímetros del suelo, la rubia siente su cuerpo elevarse en el aire.
« Bueno, después de todo mi corazón debió pararse porque no he sentido nada». Piensa
—Señorita Norma. ¿Está usted bien?—pregunta una seductora y varonil voz que le resulta conocida.
Ella abre los ojos.
—¡Vaya! Pensé que morir de esta forma iba a ser más doloroso. No sentí nada en realidad. Es posible que mi corazón dejara de latir antes.—comenta ella abriendo lo ojos lentamente.
—Su corazón sigue latiendo, señorita. Está usted viva. Por suerte pude llegar a tiempo y evitarlo. Por muy poco. —dice Superman acariciando el rostro de Marilyn con delicadeza.
Ella le sonríe con ternura.
—Volviste a ser mi ángel protector. —le dice ella. —Volviste a salvarme la vida. ¡Qué mujer tan afortunada la que esté contigo! —se sincera ella. —La envidio.
El rostro del súper héroe se ensombrece.
—No hay nadie en mi vida. No puede haberlo y no es justo. —se confiesa en esta ocasión el hijo de JOR-EL.
En ese momento el oriundo de Krypton recuerda las palabras de su padre biológico.
"No amar a nadie más que a los demás"
—¿Por qué no puede haber nadie en tu vida? —pregunta la rubia.
—Por ser quien soy. —responde él con pesar. —Pero no puedo evitar sentir. Ni antes...Ni ahora. —asegura el chico de cabello negro mirando fijamente a la actriz.
—Pero todos merecemos a alguien en nuestra vida que nos ame y con los que podamos compartirla. Es decir no lo necesitamos para vivir, pero sí lo merecemos. Es bonito compartir la vida con alguien y los sentimientos. No sé si me explico.
—Perfectamente. —responde el hombre de ojos azules. —Pero a veces...
—Haz lo que sientas en tu vida. Que nadie te diga que no puedes tener lo que quieres. Te lo diga quien te lo diga. Como yo voy a hacer ahora. —dice la rubia acercándose al extraterrestre.
La ex mujer de Joe DiMaggio se aproxima al hijo de Krypton se pone de puntillas deposita una de sus manos sobre el pecho de KAL-EL y con la otra atrapa la nuca de Superman y atrae su cabeza hacia ella. Luego besa al super héroe en los labios.
Al principio el hijo de JOR-EL se muestra algo tímido ante ese beso pero no tarda en corresponder a la pasión de la rubia.
Sabe que no debe, que su padre biológico se lo advirtió, pero no puede evitarlo. Hacía tiempo que no sentía algo especial por una mujer.
Desde que se enamoró de Lois no había vuelto a fijarse en otra mujer y se ha mantenido alejado de ellas.
Tan solo unas pocas horas de felicidad vividas junto a Lois renunciando a sus poderes y se dio cuenta que era peligroso estar con una mujer porque eso suponía renunciar a su propia naturaleza y el riesgo que eso conlleva para la seguridad de la humanidad.
Sin embargo es tan difícil permanecer impasible a los encantos, la belleza y la sensualidad de una mujer como la rubia...Sabe como volver loco a un hombre casi sin proponérselo porque si se lo propone...
Los pensamientos estallan en la cabeza de Superman mientras comparte ese beso lleno de pasión y ardor con la voluptuosa actriz. Esa mujer un tanto extraña que a veces parece perdida en aquel mundo.
Una dama hermosa pero con la mirada algo triste y cierta fragilidad que intenta ocultar debajo de la ropa y el maquillaje.
—Eres el hombre más hermoso que mis ojos han visto jamás. —asegura la rubia cuando sus labios se separan y con la respiración algo agitada. —Cuando llegué a este mundo desde el mío que es tan distinto a este nunca pensé que encontraría a un ángel como tú en él. —sonríe ella con dulzura.
—No soy ningún ángel, señorita. —responde el vástago de JOR-EL acariciando con suavidad una mejilla de la actriz. —Estoy en la Tierra para proteger a la humanidad. —le confiesa él.
—¿Estás en la Tierra? No entiendo. —responde la rubia.
—Veo que no lee usted mucho los periódicos a pesar de trabajar en uno. —se sorprende el sobreviviente de Krypton.
—No. He sufrido los ataques de la prensa.
—¿Los ataques de la prensa? —inquiete él.
—Sí, yo... —comienza a decir la actriz pero luego calla.
No puede andar diciendo por ahí que ella es la genuina Marilyn Monroe porque se supone que en esa época ya está muerta.
—¿Estás en la Tierra? Ahora soy yo quien no entiende.
—Será mejor que te lo muestre. Ven conmigo. —le propone él.
—¿Ir contigo? ¿Dónde? —desea saber ella.
—A volar conmigo. No te preocupes, estarás a salvo.
Ella le sonríe, el súper héroe se coloca detrás de ella y alza el vuelo con la rubia.
Aquello le recuerda a Superman cuando voló con Lois varias veces.
Algunas porque tenía que salvarla de los peligros en los que se veía envuelta, en ocasiones por culpa de la personalidad intrépida y arriesgada de la periodista que lo daba todo por una noticia. Otras por culpa de los delincuentes que de algún modo sabían lo cercanos que eran el uno del otro aunque sin saber a ciencia cierta lo profundo de los sentimientos entre los dos.
Lejos de allá, Lex, que ya se encuentra mejor es dado de alta del hospital.
Minutos más tarde el millonario conoce por casualidad a Mara que, furiosa porque Superman ha conseguido rescatar a Marilyn en el último instante, ve por casualidad una foto en el periódico de la fallecida Lois Lane, lo compra y en un callejón examina el periódico. Mira detenidamente el rostro de Lois. Sonríe de forma malévola y en ese momento se transforma en la antigua reportera del Daily Planet.
Un sin techo lo ve todo y sale corriendo preso del miedo con una botella de alcohol en una de sus manos, pues eso estaba haciendo el hombre.
—¡Sencillamente impresionante!
Es lo que escucha Mara detrás de ella.
Al girarse ve Lex Luthor sonriendola mientras se acerca a ella.
La extraterrestre le hace detenerse.
—¿Y usted es? —pregunta ella.
—Lex Luthor, la mente más prodigiosa del planeta Tierra y su aliado a partir de este instante si lo desea. —dice él presentándose ante ella que le observa de arriba abajo en silencio.

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