jueves, 23 de enero de 2020

CAPÍTULO 15

Cada vez que recuerda a ese hombre la rubia sonríe. Sin embargo, cuando está frente a él la actriz no sonríe siempre, solo le mira mientras siente como su corazón late con rapidez. Puede entender perfectamente lo que Lois Lane pudo llegar a sentir por él. Es un hombre tan especial que cuida de la gente aun a riesgo de su propia vida...Aún a costa que los delincuentes le persigan y quieran engañar, manipular al héroe, y que este trabaje para ellos. Y por si fuera poco es tan pero tan tan guapo... 
En el hospital, Lex Luthor es revisado por los médicos que le tendrán en observación durante unas horas. Aunque se tomó el antídoto del veneno fue casi "in extremis" de no ser por Otis que le arrebató el antídoto a su prometida quien sabe lo que habría pasado con él. 
Esa mujer tarde o temprano va a pagar por lo que ha hecho. Aunque la ame de verdad más se ama a si mismo. 
En el hogar que comparte con Lex, Sara recoge unas pocas pertenencias y se marcha a toda prisa de allí. No es que le tenga miedo a Luthor porque ella puede ser incluso más peligrosa que él pero prefiere evitar a su prometido la oportunidad de vengarse de ella. Tiene que estar lejos y preparada para lo que él pueda llegar a hacer en su contra. Ese hombre tiene que estar furioso por lo que hizo pero Lex la obligó a hacerlo. No iba a permitir que la engañara y le viera la cara de estúpida con la mujer del periódico. Aunque él dice amarla sabe que no dudaría en  traicionarla si eso le beneficia. 
Lex Luthor es fiel y leal solo con Lex Luthor. 
Mientras realiza un rescate más, Superman es observado por una presencia translúcida que le mira sonriendo con ternura. 
—Lo nuestro no pudo ser, pero espero que encuentres la felicidad que te mereces. —dice el alma de Lois Lane quien fuera antiguo amor de Superman. —Entrégale tu corazón sin miedo.  Permítete amar de nuevo. 
Tras su exitoso rescate, Superman recibe los aplausos de la gente y después de agradecerles su cariño con una gran sonrisa sube los brazos y alza el vuelo seguido por las miradas de la gente. 
Lejos de allí, el reportero llega a la habitación de Marilyn para interesarse por su estado esa mañana. La actriz sonríe al verle en la puerta de su habitación. 
—¡Clark! Pasa. —dice dirigiéndose lentamente hacia su cama. 
—¿Cómo se encuentra, señorita. —dice el periodista avanzando hacia la cama de la rubia. 
—Estoy bien, gracias. —sonríe ella. 
—Espero que no se haya levantado de la cama sin consentimiento del médico. Todavía no está lo suficientemente fuerte para eso. Tómese las cosas con calma, no hay ninguna prisa. Lo importante es que se recupere. —dice el joven ayudando a la actriz a acostarse. 
—No lo volveré a hacer. —se delata ella. —¿Tú como sabes que yo..?
—Lo supuse. —responde el periodista algo nervioso. 
Menos mal que ha podido arreglarlo a tiempo. Ha estado a punto de delatarse. 
Entretanto, la prometida de Lex sube a un taxi y se aleja lo más posible de la casa del millonario. Necesita permanecer escondida un tiempo hasta que las aguas se calmen. No sabe si se esconderá en Metrópolis, se irá a otra ciudad u otro país ya que es una delincuente conocida, así fue como ella y Lex se conocieron. Él la admiraba y cuando estuvieron frente a frente, el millonario le confesó ser un rendido admirador. Y esa admiración pronto derivó en una relación romántica a pesar que ella siempre tuvo la sensación de que él no le era del todo leal, que no se entregaba a ella por completo. Que se guardaba cosas para él mismo. 
Cuando vio el interés que Luthor parecía mostrar en el rostro y las acciones de esa extraña mujer que parecía venida de otro planeta como Superman, enseguida se dio cuenta que Lex quería conocerla y ella no estaba dispuesta a permitir que la engañara. 
En el hospital, Luthor piensa en la manera de hacerle pagar por tratar de matarle. No sabe con quien se ha metido. Es algo que le costará muy caro. 
Al menos el inútil de Otis sirve para algo, le debe la vida aunque le moleste reconocerlo. Esa mujer se ha granjeado un poderoso enemigo. La hará pagar pero no en este momento, dejará que se confíe y cuando baje la guardia y crea que se olvidó del asunto, entonces... 
Lo que el millonario ignora de forma voluntaria es que esa mujer es más inteligente que él mismo. Le conoce demasiado bien, sabe como actúa y no va a ser tan fácil engañarla. No piensa bajar la guardia aunque...tal vez sea buena idea fingir que ha bajado la guardia y dejar que se aproxime a ella para ver lo que intenta. 
Mara la nueva enemiga de Superman, la habitante de Krypton,  sale a pasear por las calles de la ciudad con otro aspecto aunque sabe que podría hacerlo con su aspecto original que nadie se atrevería a hacerle nada. La tienen tanto miedo que ni siquiera se acercarían a ella. Pero ese día le apetece un poco jugar con ellos, observarles en silencio sabiendo que ellos ignoran quien se esconde tras una mujer mayor y lenta en su manera de andar tan propia de las personas de edad a avanzada. 
La extraterrestre se ha dado cuenta que los habitantes de la Tierra son especialmente afectuosos con las personas así. 
«¡Idiotas!» piensa la mujer burlándose de ellos. 
En ese momento, la sobreviviente de Krypton se topa de bruces con Bernice, la hermana mayor de Marilyn, que se sorprende al ver a una mujer anciana exacta a ella frente a si.
La mujer de Krypton también se sorprende al ver a esa mujer frente a frente. Ella transformó su aspecto para salir ese día a la calle y ahora recuerda donde vio ese rostro. En una publicación, la hermana de una tal Marilyn Monroe, hablaba de su hermana menor y de como desapareció décadas antes de forma tan misteriosa. 
La hermana de Marilyn comienza a sentir una ligera opresión en su ya débil corazón y se desmaya. La habitación de Krypton sale huyendo de allí a toda prisa sin darse cuenta que la gente la mira sin entender como es posible que una mujer de esa edad pueda correr de esa forma 

CAPÍTULO 14

Lex Luthor, lejos de suplicar por su vida, exige a su pareja que le dé el antídoto o lo lamentará.
—Eso es lo que pasa cuando juegas con quién no tienes que jugar. —le asevera ella mientras  ve al enemigo den Superman retorcerse de dolor.
—¡Dame ese antídoto, maldita sea! —exige el hombre calvo.
Ella le mira y sonríe con malicia.
En el Daily Planet, la extraterrestre comienza a soliviantarse. 
—¿Y quién te crees que eres tú, insignificante muchacho flacucho, para prohibirme hablar con el tal... Superman? —le reprocha la mujer de Krypton. —Ponme en contacto con él y dale mi mensaje. Te estoy otorgando el privilegio de hacerme una entrevista pues es de suponer que el planeta querrá saber y conocer a quien de ahora en adelante dirigirá y mandará en sus vidas. —asevera la kriptoniana con una ligera y cínica sonrisa en su rostro. 
«No si alguien puede evitarlo, que lo hará» piensa el hombre de las gafas.
—Solo le digo que a Superman no le interesa hablar con alguien como usted. Simplemente lo sé. —asegura el tímido reportero mirando a los ojos de la extraterrestre.
Ella le mira con rabia tratando de descifrar algo en el reportero. No sabe porque pero ese hombre le llama la atención. Intenta descifrar lo que hay más allá pues está convencida que oculta algo.
En el hospital, Marilyn recuerda una vez sus encuentros con el hombre de la capa roja, porque ese es un hombre.
«¡Y vaya hombre!» piensa la rubia casi suspirando al recordar los ojos y la presencia de Superman.
Luego piensa en Clark Kent y por un unos breves momentos los rostros de ambos se entremezclan en la mente de la rubia, casi fundiéndose en una sola persona.
«Estoy a punto de desvariar» «No quiero que mi mente me traicione como hizo contigo, mamá»
En el Daily Planet, Kent que finge no darse cuenta que la mujer de Krypton le está analizando, finaliza su entrevista con la malvada socia del general Zod y la deja sola sin pronunciar palabra alguna.
En el hospital, Marilyn aburrida se levanta como puede de la cama. Necesita tomar un poco de aire fresco aunque está aún convaleciente de la operación que tuvieron que hacerle por la herida en el pulmón que esa delincuente le causó. Sabe que no debería levantarse pero a veces puede ser demasiado testaruda.
Cuando llega junto a la ventana se asoma a ella y contempla la ciudad. Mira hacia ambos lados observando la ciudad ante sus ojos, aquella ciudad que tan extraña le resulta comparada con la ciudad de su mundo, pero en la que se siente algo más tranquila porque nadie la asedia, los paparazzis no la acosan como en los años cincuenta. Parece raro que nadie la reconozca.
En esa época debería ser una anciana y no recuerda haber envejecido. Tropezar con su hermana fue un shock, sobre todo al verla convertida en una anciana. Se supone que ese es el aspecto que ella debería tener en aquel tiempo.
En ese instante la rubia sufre un pequeño mareo lo que hace peligrar su estabilidad en aquella ventana sobre la que está asomada. Una seductora y masculina voz la habla en ese preciso instante.
—No debería estar asomada a la ventana y mucho menos levantada, señorita. Aún debe estar muy débil y podría pasarle algo.
La rubia siente como alguien la toma en brazos, pero no se da cuenta de mucho más porque aún sigue algo mareada. Esa misma persona la deposita con suma delicadeza sobre la cama.
—Por favor no vuelva a levantarse de la cama hasta que el médico lo autorice. Es por su propio bien.
Cuando la actriz se siente mejor y abre los ojos ve junto a ella al hombre de la capa roja que la mira fijamente a los ojos. 
Esos ojos que tanto la impactan. 
Sus ojos del color del cielo son hermosos y además su mirada es tan profunda...
La mira de una manera... y en estos momentos tiene su cara tan cerca de la suya que siente como se le acelera el corazón. Una sensación que hace tiempo que ningún hombre despertaba en ella. Pero es que ese no es un hombre cualquiera. Es el HOMBRE con mayúsculas.
A unos metros de allí, en la misma habitación, una presencia translúcida que apenas puede distinguirse los mira con una sonrisa de complacencia en los labios aunque ni Marilyn, ni Superman se dan cuenta de ello.
—Ojalá algún día puedas ser feliz junto a alguien. —dice la presencia sonriendo al  súper héroe. —Te lo mereces por hacer tanto bien a este mundo. 
Luego la presencia desaparece tan pronto como ha aparecido. 
El ayudante de Lex Luther, al que tan mal trata en ocasiones, ve lo que está sucediendo y se acerca a la futura esposa del millonario sin que ella se percate. 
A pesar de ser una persona algo torpe e incompetente la mayor parte de las veces, logra arrebatarle el antídoto del veneno que el más acérrimo enemigo de  Superman ha ingerido por culpa de su pareja y se lo entrega a su jefe. 
—¡Devuélveme eso ahora mismo, inútil! 
Lex se bebe el antídoto rápidamente y con desesperación ya que cada vez se encuentra más débil. 
—¡Otis, llama a una ambulancia enseguida! —dice el millonario muy exigente a su ayudante. 
El torpe ayudante que le ha salvado la vida. Pero Luthor nunca agradece, ni pide  perdón a nadie por nada. 
"La mejor mente de esta era" como se llama a si mismo no es hombre de humildad, ni empatía . Él solo se debe fidelidad y amor a sus propios intereses. 
Poco a poco el rival de Superman se va sintiendo mejor y mira con desprecio  a su prometida. 
Cuando la ambulancia llega y preguntan que ha pasado Lex explica. 
—Me envenené yo mismo por accidente. —dice el millonario mirando a su futura esposa que le devuelve la mirada sin entender nada. 
—¿Se envenenó usted por accidente? —repite el médico que llegó en la ambulancia. 
—Así es. 
—¿Y el antídoto? 
—Lo mandé hacer por si acaso. Soy una persona algo torpe y distraída a veces. —sigue diciendo el hombre sin dejar de mirar a la  mujer que casi acaba con su vida. 
Ella no comprende porque su futuro esposo no la ha delatado pero lo conoce lo suficiente como para imaginar que no lo ha hecho por ningún motivo noble. Al igual que ella, Lex siempre se guarda un as bajo la manga. 
Ambos son tan iguales, tienen una personalidad tan similar, que por eso se entienden a la perfección y es inevitable que se encontraran y acabaran juntos. Así como también lo es que los dos puedan llegar a atacarse y despedazarse el uno al otro por esa misma razón. 
En el Daily Planet, la que podría ser nueva enemiga de Superman, una de tantos, abandona el lugar no sin antes atemorizar a todos los que trabajan allí. 
En el hospital...
—Tiene que prometerme que se va a portar bien y hará caso a los médicos. —le dice el hijo de JoR-El a Marilyn dirigiéndose a la ventana.
—Si me lo pides tú que me has salvado la vida dos veces lo haré. 
Él se gira la mira y la sonríe. Luego sale volando de la habitación mientras Marilyn le observa marcharse con una sonrisa en los labios y un suspiro. 

CAPÍTULO 13

La rubia en el hospital desea recuperarse lo antes posible para poder volver a trabajar. Lo necesita para pagar el apartamento en el que vive en esos momentos. Superman y Clark Kent están siendo muy generosos con ella al pagarle los primeros meses. No sabe quien de los dos ha sido pues ambos guardan silencio pero no puede seguir abusando de la generosidad y bondad de aquellos dos hombres. 
Clark-Superman, Superman, - Clark.
Tienen tantas similitudes, pero a la vez son tan diferentes...
¡Qué hombres tan maravillosos! 
En la redacción del Daily Planet, todos observan temerosos a la persona que acaba de aparecer por ahí exigiendo ser entrevistada por el mejor reportero de todos y con aires de grandeza. La malvada habitante de Krypton se ha presentado allí para que le hagan una entrevista y los trabajadores del lugar tratan permanecer lo más alejados de ella posible. Solo Perry White, Jimmy Olsen y Clark Kent no retroceden ante su presencia. 
—Clark Kent es el mejor reportero. Ahora largo de mi periódico. 
—¿Y quién es el tal Clark Kent? —desea saber la mujer que admira Lex Luthor. 
—Yo. —responde el hijo de los Kent. 
—¿Tú eres Clark Kent? —pregunta la extraterrestre. 
Mara lo mira de arriba abajo mientras trata de descifrar algo en él que le resulta familiar.
¿A quién le recuerda el tal Clark Kent? 
—Así es, pero no pienso hacerle entrevista alguna de modo que ya puede marcharse por donde vino. —asegura él de manera vehemente. 
En ese momento la malvada oriunda de Krypton agarra a Olsen por el cuello y lo eleva en el aire con una sola mano y sin ningún tipo de esfuerzo como quien levanta una pluma.  
Clark, preocupado por su compañero y amigo no puede evitar una mueca de susto en su rostro. 
—Eso es muy peligroso. Bajelo al suelo, puede hacerle daño. —dice el tímido y apocado Kent con su típica gestualidad encorvada y algo temerosa.
El chico de las gafas mira a la Kryptoniana por un segundo por encima de sus lentes y sin que ella se percate. Él está a punto de salir pero no puede hacerlo allí, delante de todo el mundo. Tiene que ser más cuidadoso y discreto para no ponerse en peligro, aunque eso es lo que menos importa porque sabe cómo defenderse, pero sobre todo no puede poner en peligro a la gente, sobre todo si le importan tanto como sus compañeros de trabajo con los que convive a diario. 
—De acuerdo, le haré esa dichosa entrevista siempre y cuando suelte al señor Olsen con cuidado. —acepta el amigo de la fallecida Lois Lane acercándose a la mujer de otro planeta con cautela. 
—Me ofendes. ¿De verdad crees que soy tan malvada como para hacer daño a alguien inferior a mi? —se burla ella negando con la cabeza. 
—Supongo que no. —responde el reportero. 
—Bien. Sigue pensando eso. —dice la mujer de otro mundo que comienza a a bajar al fotógrafo del Planet. 
Sin embargo, en el último instante la marciana arroja al muchacho con fuerza contra una de las puertas haciéndole estrellarse contra ella que se rompe enseguida al ser de cristal. El joven tiene algunos cortes en la cara y algunos cristales rotos se han incrustado en su espalda haciendo que sangre. 
Clark corre enseguida hacia su amigo. 
—Le dije que si hacía daño a alguien no había entrevista. —le recuerda el reportero a la agresora de otro mundo. 
—Soy yo quien decide. Y esa entrevista me la haces porque me la haces u otro de estos seres... —se dirige al redactor jefe del periódico amenazante. —pagará las consecuencias. 
—De acuerdo, le haré esa dichoso entrevista pero por favor aléjese del señor White. —le pide el periodista acercándose despacio y con cuidado a la extraterrestre. 
La sobreviviente de Krypton sonríe satisfecha al ver logrado sus propósitos. 
—Por aquí por favor. —le indica el reportero con cara de pocos amigos
La extraterrestre camina desafiando a todo el mundo con la mirada que corren a esconderse en cuanto ella los mira. 
En el hospital, los pacientes y sus familiares comentan la visita de Superman a la mujer de la habitación 514.  Ignoran quién es y su aspecto pero les gustaría saberlo porque, que se sepa, Superman no ha hecho nada semejante con nadie. 
Se rumoreó que Lois Lane y él eran más que amigos, sobre todo desde que Lex Luthor se presentó en el Daily Planet con Zod, Ursa y Non buscando a Superman y llevándose a la reportera ya que según el millonario si se llevaban a ella, Superman aparecería.  
Aunque para la mayoría de la gente las palabras de un millonario delincuente no eran creíbles, por eso aquel romance es tan solo un rumor surgido de una mentira que Lex Luthor había dicho. 
Romance como tal no existía, al menos no en el contexto que todo el mundo entendía por romance, pero sí estaban enamorados casi desde el primer día que sus destinos se cruzaron. Aunque aquel amor solo pudieron disfrutarlo por un breve espacio de tiempo, por unas horas. 
Aquello sucedió hace un par de años y ahora ella ya no estaba, el maldito cáncer se la había llevado para siempre.
Una nueva mujer se ha vuelto a cruzar no solo en la vida del superhéroe, sino también en la del periodista ; Marilyn Monroe, aunque no se imaginan quién es ella en realidad. 
Marilyn contempla la vida en la calle a través de la ventana de su habitación. Aún le sorprende la forma de vestir de algunas mujeres de los años ochenta con esos cabellos cardados, maquillaje un tanto exagerado y grandes hombreras. Demasiado grandes para su gusto. 
Esas mujeres no son tan elegantes y estilosas como lo son las mujeres de la época a la que ella pertenece, pero al menos son algo más libres.
Otra de las cosas que más llama la atención de la actriz es el tamaño descomunal en el que los jóvenes de la época escuchan su música, los llamados "loros". Al parecer no tienen ningún problema en escucharla a todo volumen en esos aparatos de radio, los "loros", que muchos jóvenes llevan apoyados en uno de sus hombros. De ese modo escuchan su música mientras caminan por la calle. 
Curiosamente hay un pequeño aparato, mucho más pequeño que un loro, en el que también se puede escuchar música. Le dijeron que se llaman Walkman y que sirve para escuchar música de unos extraños artilugios llamados cinta de cassette de donde sale la música. Además junto con el pequeño aparato hay otro compuestos por dos extraños objetos unidos en una sola pieza. Los extremos del aparato están cubiertas por un trozo grande de goma espuma. Esto se usa para escuchar la música que sale del Walkman y la persona que lo usa debe colocarse los sobre la cabeza con los dos trozos de goma espuma tapando sus oídos. La rubia quisiera experimentar esa sensación de escuchar música de esa manera. Además de esto, la juventud de esa época no tiene ningún pudor en bailar en la calle, tal vez tratando de imitar a algún artista conocido o a los actores de la serie Fame, que versa sobre las vivencias de una serie de futuros artistas en una Escuela de Artes Escénicas. 
En el Daily Planet, Clark entrevista a la nueva y agresiva visitante de la Tierra.
—¿Qué vino a hacer a este lugar? —pregunta el joven reportero. 
—Eso, ya lo descubrirán los habitantes de este planeta. —dice la extraterrestre luciendo una sonrisa triunfal. 
—¿De dónde es usted? —desea saber Kent.
—Del extinto planeta Krypton. —se sincera ella.
En cuanto escucha el nombre del lugar del cual procede esa mujer, el amigo de Lois Lane que está tecleando en la máquina de escribir mientras la mujer responde a sus preguntas, levanta la vista y la mira. Eso es peligroso, pero el reportero disimula para que esa mujer confíe en él y le siga contando. 
—Me han contado que un tal...Superman, procede de Krypton como yo. Tendremos que reunirnos y hablar. —asevera Mara.
—No creo que él desee hablar con alguien como usted. —responde el hijo de Martha Kent. 
Lejos de allí, Lex es envenenado por su prometida que no puede controlar la inseguridad que le provoca el creciente interés de su novio por otra mujer. El millonario comienza a sentir los efectos del veneno en su organismo mientras trata de arrebatar a la mujer con la que se va a casar, el antídoto que acabaría con ese veneno y que le permitiría salvarse de una muerte casi segura 

CAPÍTULO 10



La mujer le mira desafiante y con una cínica sonrisa en el rostro. Ese hombre no es terráqueo, eso es seguro. Es casi seguro que es de su mismo planeta, el extinto Krypton. Es varios años más joven que ella, que debe andar por los cincuenta y cinco años años más o menos.
Ese chico con capa roja y traje azul, alto de pelo negro, fornido, alto y de ojos azules es muy pero que muy atractivo. Posee el atractivo de los hombres de su planeta. Tiene un gran parecido con Jor-El, uno de los científicos de Krypton.
Jor-El, ¡el maldito Jor-El! Ese hombre despreció su amor, todo lo que ella podía ofrecerle para quedarse con su insípida esposa, que no era tan hermosa, ni tan decidida. Si ese hombre hubiera cambiado a su esposa por ella le hubiera ido mucho mejor, habría podido aliarse con ella, Zod, Ursa y Non, para gobernar Krypton. 
Pero era una persona demasiado recta y honesta, que no dudo en llevarla a juicio no solo a ella, sino a sus tres aliados también. Además también la acusó de querer matar a su esposa y eso nunca se lo va a perdonar. Escapó antes de ser siquiera juzgada, pero ignora la suerte que corrieron Zod, Ursa y Non. 
Si el hombre que amaba se hubiera unido a ella posiblemente estaría vivo, habrían huido de su planeta antes de que este hiciera explosión en el espacio. Pero no, él prefirió a la estúpida de su esposa en lugar de escoger a la mujer adecuada.  Quedarse junto a a su esposa  le llevó a la muerte. 
«Cada cual tiene lo que se merece.» piensa la malvada ex habitante de Krypton sin dejar de mirar a Superman sin sospechar que es el hijo del hombre que más ha amado y odiado a la vez. 
Después de unos minutos observando a esa mujer que ha llamado su atención, aunque no como hombre, el super héroe alza los brazos para despegar el vuelo y poco después se aleja del lugar surcando el cielo mientras varias personas, en especial niños y adolescentes, le siguen con la mirada. 
Lejos de allí, Lex Luthor maquina nuevos y turbios negocios con los que se sigue enriqueciendo a costa de los honrados ciudadanos del mundo, en especial los de la ciudad de Metrópolis. En sus negocios cuenta con la inestimable ayuda de su futura esposa que al igual que él, carece del más mínimo escrúpulo, ni sentimiento de vergüenza, ni compasión por sus semejantes y que se ha asociado con él en varios negocios. Mientras idean como hacerse cada vez más ricos, no dudan en traicionar a aquellos corruptos como ellos que tienen las mismas malignas intenciones aunque para ello tengan que perjudicar al resto de la población mundial.
Una vez que sus alianzas con ellos les ha proporcionado lo que buscan, no se lo piensan un segundo a la hora de deshacerse de sus rivales, quedarse con su dinero o bien con sus negocios para luego tenderles una trampa que les lleva directamente a prisión. La única lealtad que mantienen es al dinero, y entre ellos, nada más. 
Pero para ello tienen que acabar con Superman, y por lo visto acabar con el hijo de Krypton es mucho más complicado de lo que parece, siempre consigue escapar de las trampas mortales que le ponen por si solo o recibe ayuda. Lex Luthor ya ha pasado varias veces por. prisión por culpa de Kal-El.
En el Daily Planet comienza su primer día de trabajo como secretaria con los ojos de aquellos que trabajan allí puestos sobre ella. Algunas personas la miran, sonríen y cuchichean comentando su increíble parecido con ella misma. Otras, la miran y cuchichean también, pero en esta ocasión, la miran mal debido a su similitud física con la extraña y peligrosa mujer, con la villana que está sembrando el terror en la ciudad. Además consideran que es demasiada coincidencia la aparición de la rubia y la de esa extraña chica, al igual que la llegada a la ciudad al mismo tiempo del tímido reportero Clark Kent y el superheroe Superman. 
Aunque para los habitantes de la Tierra no es lo mismo, ya que tanto Clark como Ka-el son buenas personas que no han hecho daño a nadie. Y lo más importante es que son dos personas diferentes, pero esas dos mujeres, esos dos clones...No engañan a nadie, tienen que ser la misma persona que trata de engañar a la gente. Nadie puede parecerse tanto entre si sin estar relacionados. 
La nueva adquisición del periódico trata de ignorar esa situación que tanto le incomoda y se centra en su trabajo, aprender todo lo que necesita para desempeñar bien su labor. Además tiene que agradecer a ese hombre tan bonito que surca los cielos, que haya hecho tanto por ella. Desde que la salvó de morir arrollada por aquel coche le recuerda con una sonrisa en los labios.
Ese hombre tan alto, guapo, fornido, con ese cabello negro intenso, esos ojos azules tan hermosos y esa sonrisa entre pícara con  dulce podrían enamorar a cualquier mujer. Es tan generoso...
Ayuda a los habitantes de la Tierra sin pedir nada a cambio aunque algunos de ellos traten de acabar con él,  esos son solo criminales. La rubia comienza a entender porque Lois Lane terminó enamorándose de él. 
Por otro lado está su compañero de trabajo, Clark Kent, que ha sido muy galante con ella desde que la actriz llegó de forma tan sorprendente y repentina  a los ochenta. 
La artista sonríe al recordar a los dos hombres. Tienen un físico muy similar, altos de espalda ancha, aunque sus personalidades son muy dispares. Incluso su manera de caminar y moverse. 
—Señorita. —dice una voz sacándola de su ensimismamiento. 
—Sí, dígame señor White. 
—Necesito que eche estas cartas al correo y me resuelva unos asuntos en el banco. —le dice el redactor jefe del diario.
Ella le sonríe.
Lejos de allí, la medio hermana de Marilyn aun impactada por su encuentro fortuito con ella recuerda ese momento. Fue un shock para toparse de frente con una mujer que no es que se parezca muchísimo a Norma Jeanne, es que es exacta a su pariente. Eso la puso triste pues hace ya más de veinte años que su amada hermana dejó el mundo de los vivos. Aunque no se veían demasiado debido al trabajo de Marilyn se querían muchísimo. Norma Jean, porque para ella siempre fue Norma Jeane, solo Norma Jean, era una mujer frágil y desdichada que nunca fue del todo feliz y a la que todo el mundo usaba para su propio placer o beneficio. 
La anciana toma un viejo álbum  y contempla algunas fotos que tiene con su hermana.

—Te extraño demasiado, hermana. 

Lejos de allí, Lex Luthor descubre la foto en el periódico de la habitante de Krypton con el rostro de Marilyn y sonríe. 
«¡Qué interesante!» piensa el millonario criminal mientras se fuma un puro. —Eres la socia perfecta. —dice él mirando el periódico ignorando que su futura esposa le observa muy molesta.
«Más vale que no me traiciones, Lex Luthor.» piensa la dama. 
Marilyn echa la correspondencia al correo y después se dirige al banco. 
Media hora después de llegar alguien entra a robar en el local. Unos encapuchados atemorizan a los clientes, cuando tienen el dinero en su poder alguien se presenta allí.
—Entregadme eso. —dice una voz procedente de la puerta del banco.
Cuando los rateros se giran en dirección a la voz que acaban de escuchar se sorprenden y para cerciorarse que lo que ven es cierto miran a Marilyn. La rubia se sorprende al ver frente a una mujer exacta físicamente a ella pero con el cabello negro. Su clon la mira con sorna elevando una de sus cejas. 
Los delincuentes que no están dispuestos a entregar el botín que acaban de robar de enfrentan a ella apuntándola con sus armas.
La mujer de Krypton se ríe e instantes después derriba sus armas con un soplido helado que les congela las manos. La superviviente de Krypton se divierte atormentado a toda la gente presente. 
—¡Ya basta! —dice Superman que acaba de aparecer en el banco. 
—¿Quién eres? —pregunta la malvada mujer. 
—Deja en paz a la gente. Vas a hacerles daño. —responde el super héroe. 
—¿Por qué te preocupas de estas insulsas y frágiles vidas? Nosotros somos superiores a ellos. —dice la extraterrestre tomando entre sus manos una de las armas de los atracadores. 
La mujer toca el arma y la examina  y termina disparando a Marilyn sin querer. La rubia cae desplomada al suelo. 
—¡No! —exclama el hijo de Jor-El corriendo junto a la rubia. 
La policía entra en el banco y trata de atrapar a la mujer de Krypton al tiempo que esposan a los atracadores. Pero la mujer logra escapar alzando el vuelo. 

CAPÍTULO 11



Superman atiende a Marilyn y gracias a su visión de rayos x ve lo que la rubia tiene en el cuerpo. La bala disparada por accidente se ha alojado cerca de un pulmón. Está en un sitio bastante peligroso dado que si se mueve puede alcanzar uno de esos órganos y perforarlo.
El hijo de Krypton no puede, no quiere esperar por una ambulancia, no sabe lo que tardará en llegar y en este caso el tiempo es algo vital. Ya ofrecerá su declaración a la policía.
«Tú también, no.» «No pude evitar su muerte» piensa el chico de pelo negro recordando a Lois, «Pero no voy a dejar que te vayas tú también» 
Con sumo cuidado, el extraterrestre toma en brazos a la rubia y alza el vuelo con ella rápidamente. No puede moverla mucho pero tiene que recibir atención médica cuanto antes. La asombrosa velocidad a la que se mueve el super héroe le permite llegar al centro de salud en muy poco tiempo. Cuando aterriza con la actriz en sus brazos reclama la atención de algunos médicos y les cuenta lo que ha ocurrido. 
—Tiene una bala alojada cerca de un pulmón así que por favor tengan cuidado. —les informa el hombre de pelo negro y ojos azules. 
Ellos asienten con la cabeza, ponen a Marilyn en una camilla y la llevan de urgencia a quirófano. El super héroe observa al equipo médico mientras se llevan a la mujer con él con un gesto de preocupación
El chico de Krypton saluda a la gente que le aclama y alza el vuelo en unos segundos.  No tarda en llegar al cementerio donde reposan los restos de Lois Lane y buscar su tumba. Una vez frente a ella habla a la lápida que preside el lugar en el que el cuerpo de esa mujer, que fue tan importante para él, descansa. 
—Cuida de ella. Ya te perdí a ti. No quiero perderla...No es justo. —se lamenta Kal-El. 
Lejos de allí, la nueva visitante de la Tierra procedente de Krypton analiza lo sucedido en el banco con una sonrisa en la cara. La verdad es que es demasiado fácil dañar a los habitantes de ese planeta. 
¡Son tan frágiles...!
Eso es muy bueno para alguien como ella que desea sembrar el terror en aquel lugar e imponer su dominio. Luego recuerda a Marilyn. Esa mujer es hermosa, debe reconocerlo y fue en su rostro en el que se fijó para transformar su apariencia y cambiar su identidad. Nunca imaginó que la tendría frente a frente justo en el momento en que ella se valía de ese rostro para hacer de las suyas. Para la rubia fue un auténtico shock encontrar frente a si a una mujer idéntica a ella. Y las personas del banco las miraban a ambas asombradas. En principio parece que estaban enfadadas y temerosas con Marilyn, pero cuando vieron a la mujer de Krypton y lo que era capaz de hacer se dieron cuenta de la verdad.
Ese extraño objeto que logró tener en sus manos hirió a su clon rubio, aunque Mara ni siquiera sabía lo que era aquel objeto alargado de un material desconocido para ella. 
Lex Luthor, sigue sintiendo curiosidad por la nueva visitante de la Tierra y cuando las noticias emiten, poco después, lo sucedido en el banco. Luthor no pierde detalle. 
El millonario sonríe, parece que los sobrevivientes de Krypton están ligados a su planeta de alguna manera. Como si estuvieran destinados a acabar allí, más tarde o temprano. Y varios de ellos han venido para desafiar el poder de Superman. 
El poder del bien. 
El malvado rico cree que tiene otra posibilidad, una más, de acabar con Superman. Y esta vez ha de ser la definitiva. Necesita tener dominada y engañada a la gente para enriquecerse.
Sin embargo, Superman siempre aparece dispuesto a evitarlo y logra frustrar los planes del millonario. 
Luthor observa sin perder detalle los movimientos de esa mujer. Quiere conocerla, tiene que conocerla. Necesita su ayuda para destruir al hijo de Jor-El, aunque a su prometida no le hará ninguna gracia porque es una mujer algo celosa y posesiva. 
Pero nadie puede controlar a alguien como él. 
Lex Luthor controla a la gente, no al revés.  Peor para ellos si no lo entienden. 
En el Daily Planet, lo sucedido en el banco no tarda en saberse, además una empleada del diario resultó herida en lo ocurrido y eso es algo que centrará la atención de la gente cuando se sepa.  Perry espera que su empleada logre recuperarse y que su mejor reportero ahora ; Clark Kent, haga un informe periodístico de ello. Después de todo ellos son periodistas y deben informar a los ciudadanos, aunque uno de sus empleados esté herido. 
No cabe duda que Clark Kent redactará un gran artículo ya que es un gran profesional, algo apocado, eso es cierto. Le falta algo de garra y de fuerza, pero excelente y honesto periodista como hay pocos. Nada que ver con su compañera, la fallecida Lois. Ella era todo lo decidida, lo intrépida  que el hijo de los Kent no es.
Clark es demasiado prudente, en ocasiones demasiado tranquilo, Lois era puro nervio, aunque también una mujer noble que luchaba por lo que era justo. Una mujer que sabía guardar secretos a pesar, que a veces, ni siquiera ella consciente de lo que sabía. Fue la mejor reportera del periódico y su compañero Clark, que siempre lo supo, lo aceptaba. Ahora ella ya no está y su ausencia se nota. 
En la casa en la que convive con Lex, la prometida del millonario vuelve a sorprender a su novio mirando embobado por televisión a la mujer de Krypton que está de visita en la Tierra.  Es la segunda vez que le sorprende mirando a esa mujer.
—No se te ocurra, Lex. —le advierte ella. 
—¿Cómo? —pregunta él girando la cabeza unos segundos para mirarla. 
—Ya me has oído. No pienso repetirlo. —responde su futura esposa. «Conozco muchos secretos tuyos, así que más te vale que no me traiciones.» piensa la rica dama mirándole cuando él no se da cuenta. 
Luthor sonríe. Él sabe como manejar a la gente. Esa mujer está enamorada de él y sabe como envolverla. De eso está seguro. 
Lex también la ama, pero el amor que le tiene no va a impedir que haga lo que tenga que hacer aunque eso suponga ponerse en su contra. Y si tiene planes los lleva a cabo, le pese a quién le pese. El amor que siente por esa mujer no está por encima de él mismo, ni de sus propios intereses. 
En el hospital, los cirujanos, después de un tiempo considerable en el quirófano han logrado extraer, no sin ciertos riesgos, la bala que impactó en el cuerpo de Marilyn, cerca del pulmón. Ha sido un trabajo de paciencia y ahora solo hay que esperar. La rubia es trasladada a una habitación y cuando despierta, tiempo después, ve a Clark pendiente de ella, luciendo una tímida sonrisa y tratando de ocultar su cara de preocupación. 

CAPÍTULO 12

La rubia le dedica una sonrisa dulce aunque está tan débil por la herida que incluso le cuesta hablar.
—Clark. ¿Tú aquí? —dice ella tratando de incorporarse en la cama.
—No se mueva por favor. —dice el periodista tratando de impedirlo acercándose a la cama de la actriz.
En ese momento y sin querer al hijo de los Kent se le caen las gafas sobre la cama de Marilyn. Ella le mira en ese momento a pesar que el joven trata de agachar la cabeza para que la joven no pueda darse cuenta de la verdad como en su momento hizo Lois Lane. La artista le devuelve las gafas sin que al parecer se haya percatado de nada y el hombre de ojos azules y cabello negro suspira con alivio. No puede permitirse ser descubierto de nuevo. 
La primera vez que eso sucedió tuvo sus consecuencias, tal vez, en el fondo quiso hacerlo sin darse cuenta para no sentirse tan sólo. En aquella ocasión renunció a su esencia, a lo que él era por amor, por poder compartir una vida con la mujer que amaba en silencio desde el primer día que la vió. Su renuncia trajo consecuencias para muchas personas, y se dio cuenta que no podía renunciar a quien era sin poner algunas cosas en riesgo y volvió a ser él. Tendría que aceptar esa parte de su existencia, seguir llevando esa doble existencia. No le quedaba más remedio que hacerlo y aceptar que su vida sería siempre así.
—¿Cómo se encuentra esta mañana, señorita? —pregunta el hombre de las gafas de pasta negra.
—Aturdida, dolorida y débil. —¿Qué fue lo que ocurrió? —pregunta la mujer de los años cincuenta. 
—Eso ahora no es importante. Lo imposible es que se cuide para que salga pronto de este lugar. Eso ya se lo contaré.
Marilyn le sonríe.
—Gracias. Siempre tan pendiente de mi. Tú y él sois como mis ángeles protectores. —vuelve a sonreír ella.
Clark le devuelve una tímida sonrisa mostrando una postura corporal algo encorvada, como si quisiera parecer menos alto y corpulento de lo que en verdad es.
—Tengo que irme, Norma. Debo escribir un artículo sobre lo sucedido ayer. Aún no he tenido tiempo. Estaré pendiente de usted. —dice el reportero marchándose instantes después.
—¿Lo sucedido ayer? —se pregunta la artista en voz baja mientras ve alejarse a su compañero de trabajo. 
En el Daily Planet, Perry White, sigue dirigiendo el periódico como siempre ha hecho, de manera firme y estricta. Es un buen hombre, pero tiene carácter y parece una persona un tanto nerviosa. Sin embargo, está preocupado de verdad por su nueva secretaria y piensa ir a verla en cuanto le sea posible. Cuando la malvada habitante de Krypton comenzó a hacer de las suyas en la Tierra, White, como la mayor parte de la gente, creyó que la actriz y la extraterrestre eran la misma persona. Físicamente eran exactas a diferencia del color de cabello que bien podría ser una peluca para pasar desapercibida. Además llegaron a la ciudad al mismo tiempo. Todo apuntaba que eran la misma persona pese a que tanto Clark Kent, como Superman la defendieron. Por fortuna, al final se pudo descubrir que las apariencias engañan.
En el hospital en el que está ingresada Marilyn, la rubia se aburre, además los efectos de la medicación la tienen bastante débil y atontada. Todavía no sabe que es lo que ha pasado, ni porque se halla en la habitación de un centro de salud. No recuerda mucho del día anterior.
Algo entra en la estancia en ese momento a toda velocidad, y la chica de ojos azules no tarda en descubrir allí a Superman que la mira. 
—¡Tú! —exclama ella mientras su rostro se ilumina. 
—¿Cómo se encuentra, señorita? 
La rubia le mira en silencio. Ese hombre la impacta desde el primer instante en que le vio. Es el hombre más hermoso que ha visto jamás. Solo puede mirarle, contemplar esos ojos tan increíblemente azules. Se siente como una niña pequeña o incluso una adolescente cuando le tiene delante. Es algo que no puede evitar aunque siempre termine reprochándoselo a ella misma. 
Marilyn no es de las que sonroja delante de un hombre, precisamente, pero el ser que tiene ante ella es francamente impresionante e impactante. No es posible escapar, ni ignorar el aura que el hijo de JoR-El desprende en cada sitio en el que está. 
—¿Eh? Sí...Debo verme muy fea así, tirada en la cama, desarreglada...No es propio en mi. Si tuviera un poco de maquillaje y fuerzas para maquillarme o alguien que lo hiciera... -se lamenta la rubia. 
Superman la sonríe y la cara con dulzura.
—Está igual de bonita que siempre, señorita. El maquillaje solo resalta lo que ya existe. -le dice el súper héroe con ternura tomando una mano de la rubia con una de sus grandes manos.
Ella mira la mano de Kal-El unos instantes y se sorprende por su tamaño, sobre todo comparada con la suya. 
Luego Superman la besa con dulzura en una de sus mejillas mientras Marilyn se muere de vergüenza. 
—No se preocupe. Haré todo lo posible para atrapar a la responsable de esto. -dice el hombre de Krypton mirando la herida de la chica con su visión de Rayos X. 
—¿De verdad? —pregunta ella.
—Nunca miento. —responde Superman con sinceridad. 
Aquellas dos simples, pero significativas palabras, son las mismas que le dijo a la fallecida Lois, cuando hace ya, algunos años, Superman llegó a la Tierra y decidió conceder su primera y al parecer única entrevista a un periodista, una periodista en el mundo. Que se sepa, nadie más le volvió a entrevistar, al menos de la manera en que ella lo hizo. 
Cuando minutos después un médico entra en la habitación para revisar a la actriz y encuentra en ella al súper héroe se sorprende. 
—¡Su...Superman! —exclama el individuo, que además es admirador del hombre de Krypton. 
El chico de ojos azules y capa roja le estrecha la mano al médico y se interesa por el estado de la rubia. 
—¿Cómo se encuentra la señorita? 
—Fue una operación muy delicada. Esperemos que poco a poco se vaya recuperando. Su evolución es favorable de momento aunque supongo que estará algo confusa y atontada por la medicación, además de débil y dolorida, pero esto es así. -le explica el profesional de la medicina al habitante más querido de la Tierra. -Debe tener paciencia, señorita. -se dirige en esta ocasión a la rubia que asiente resignada con la cabeza. 
A través de la puerta abierta de la habitación, la gente que se encuentra en hospital por diversos motivos descubren que Superman se encuentra allí y comienzan a murmurar, algunas personas a emocionarse por ver al chico allí. 
El hombre de ojos azules, que tenía previsto marcharse de la habitación de la misma forma discreta en la que llegó, cambia de opinión optando por hacerlo saliendo por la tarde puerta de la habitación. Ahora ya no puede esconderse y fingir que no está allí. 
—Estaré pendiente de usted por si necesita algo. Lo que sea dígaselo a Clark y él me dará el mensaje.—la sonríe. 
Superman abandona la habitación después de despedirse del médico.
Después atraviesa varios pasillos de hospital saludando con la mano a las personas que le saludan a su vez o tratan de llamar su atención. 
Al llegar a la puerta del hospital, el hombre se despide de la gente saludando con la mano y emprende el vuelo. 
La prometida de Lex Luthor, que intuye que él podría engañarla con esa mujer venida de otra galaxia por la que siente tanta admiración desde que supo de su existencia, hace sus propios planes para "castigar" a Luthor por lo que pueda pasar. Aunque solo fuera una unión profesional, no va a consentir que esa mujer le quite el puesto, nada en realidad.
Su pareja, entre tanto, cada vez parece más decidido a conocer a Mara y ha contratado a gente para saber su paradero. 
En el Daily Planet, Clark está escribiendo la crónica de lo sucedido en el banco el día anterior cuando alguien hace su aparición allí. Los trabajadores del lugar se sorprenden al verla. Con paso decidido y el ego inflado, la persona que ha ido de visita al periódico exige hablar con el mejor periodista del lugar. 
—¿Y para qué quiere usted hablar con Clark Kent? —response Jimmy Olsen. 
—¿Clark Kent? -repite la persona. —Bueno, él mismo, sí. Vengo a darle la mejor exclusiva del planeta y la mejor historia del mundo del periodismo. 
—¿Y cual es es esa exclusiva? —pregunta Perry White que acaba de salir de su despacho y ha escuchado cada palabra.
—Yo. —responde la persona que ha acudido al diario. 

CAPÍTULO 9



La rubia se pone lívida al ver esa imagen en el periódico. Sabe que esa no es ella, pero todo el mundo creerá que lo es porque su exactitud física es tan impactante que hasta a la rubia misma le sorprende.
—No sé que significa esto, pero le aseguro, señor White, que esa mujer no soy yo. Además mire su cabello es oscuro y el mío rubio. —se defiende la actriz.
—Pudo haber usado una peluca. —responde alguien desde detrás de la pareja.
La pareja se gira, mira al muchacho que ha dicho eso por un momento y después de unos segundos vuelven a centrar su atención en el redactor jefe.
—Señor White. Estoy convencido que la señorita Norma no se ha movido de su nuevo hogar desde que puso un pie por primera vez en él hace unos días. La señorita es nueva en la ciudad y solo sale conmigo, precisamente, para que la enseñe a moverse por metrópolis. Superman me ha encargado que cuide bien de ella y él no respondería por alguien en quién no confía. Una cosa es que actúe de buena fe y otra muy distinta responder por alguien que no le inspira confianza. A veces tiene la sensación que la gente piensa que por sus deseos de ayudar y su fe en las personas de la tierra a pesar de todo, es sinónimo de ser idiota. Y no es así. —comenta el periodista del Daily Planet visiblemente molesto.
—Tampoco es para ponerse así, Kent. —responde Perry White sorprendido por la actitud defensiva de su periodista. —Solo hemos mostrado la foto, además tampoco conocemos lo suficiente a la señorita como para otorgarle nuestra confianza. Como usted mismo ha dicho es nueva en la ciudad y no conocemos como ha sido su vida antes, ni como es ella realmente. Lo que no entiendo es porque te alteras tanto, Clark. Después de todo tú eres una persona, y Superman otra. No tienes por sentirte ofendido, ni que tuvieras algo que ver con él. Además aquí no se ha dudado de él, ni de usted en ningún momento. Solo queremos saber la verdad sobre esa señorita, que por cierto no ha mostrado aún algo que la identifique.
Lejos de allí, la verdadera criminal, con su verdadero rostro, pasea por las calles de Metrópolis como una ciudadana más. Nadie sospecha que detrás de esa mujer de cabello negro y ralo de cuerpo aparentemente pequeño se esconde una mujer procedente de otro planeta y con increíbles súper poderes, los mismos que el habitante más querido de la Tierra, Superman.
Además Mara, como kryptoniana, posee otro súper poder que el hijo de Jor-El ignora poseer, que ni siquiera Zod, Ursa y Non, sabían que poseían; la metamorfosis. Un poder que la chica de Krypton descubrió por casualidad hace tiempo. Ignorando que ese poder estaba presente en todos los habitantes del extinguido planeta Krypton, su obsesión amorosa por el fallecido Jor-El, y su deseo de estar con él le hizo desear tener el rostro de la madre de Superman para que el científico pudiera amarla. Para su sorpresa, en el instante en que deseó eso su rostro mutó y se convirtió en una copia de la genuina esposa de Jor-El. Aunque estuvo a punto de engañar al objeto de su deseo con su falso y engañoso aspecto, el científico pudo descubrir a tiempo quien se escondía detrás de aquella que aparentaba ser su esposa. No contenta con ello trató de acabar con la vida de la madre de Kal-El para de esa manera ocupar su puesto en la cama de Jor-El. Fue ese rechazo del científico el que provocó que la mujer dejara ser fiel al padre de Superman y se uniera a Zod, Ursa y Non, en su intento de sedición.
Pero ella resultó mucho más hábil que sus compañeros de delito y logró escapar antes del juicio en el que los tres  fueron juzgados y condenados a la zona fantasma. Aunque Zod era un tipo prepotente y tirano que se creía superior a todo el mundo, siempre manifestó una profunda admiración por Mara aunque ella en un principio y debido a sus sentimientos era fiel a Jor-El, no vaciló un segundo en aliarse con los tres delincuentes más peligrosos de Krypton para gobernar el planeta con tiranía. El rechazo del científico la llenó de odio y en su afán de revancha se unió a sus peores enemigos.
Aunque todos estaban aliados con un objetivo común, la antipatía entre Mara y Ursa era más que evidente. Zod admiraba y sentía cierta fascinación por la mujer, quizás incluso cierto enamoramiento pero su más fiel seguidora, Ursa no la soportaba y Mara tampoco tenía una buena opinión de ella. Sabía que a ella no podía manipular como hacía con Zod, que a pesar de su carácter frío, temible y orgulloso, no daba un paso sin la aprobación de su nueva aliada. 
Ursa, en cambio, no confiaba en ella. No se fiaba de esa mujer. Al igual que Zod sentía cierta fascinación por Mara, Ursa sentía algo parecido por "su general", una devoción y fidelidad como nunca se había visto antes. 
¿Amor? ¿Quién sabe?
La morena nunca dijo nada que hiciera pensar semejante cosa, aunque algunos habitantes de Krypton estaban convencidos que algo sentía por su compañero de delitos pues su fidelidad a él casi era obsesión. Aunque trató de abrir los ojos a "su general", él estaba demasiado deslumbrado por Mara, por su inteligencia, su ambición y ausencia de escrúpulos. No pudo ver lo que su leal compañera sí pudo ver. En principio la acusó de estar celosa, pero cuando Mara se fue de Krypton evitando así ser juzgada por sus crímenes, el hombre enfureció y se sintió traicionado.
En la redacción del periódico, el redactor jefe decide creer en Marilyn y darle una oportunidad, después de todo él, como periodista que es, sabe que a veces las cosas no son lo que parecen. Sobre todo viniendo de determinados medios de comunicación. Tienen que averiguar cuál es la verdad y si realmente la nueva empleada del lugar es inocente hay investigar quién es la mujer de la foto, de donde ha salido y por qué puede levantar a una persona como si fuera una pluma. 
Lejos de allí, la criminal ve unas fotos del Súper Héroe en un periódico donde se narran sus heroicidades y lo mira fijamente. Ese hombre le resulta familiar, a pesar de ser la primera vez que ve el rostro de ese bello hombre algo en él le llama atención. 
¿A quién le recuerda ese chico de pelo negro y ojos azul intenso? 
En ese momento no sabe a quien. De lo que sí se percata es que no parece ser de ese planeta ya que puede hacer algo que no pueden hacer el resto de los atrasados habitantes de ese mundo. La delincuente ha tardado poco en darse cuenta de lo frágiles que son y lo sencillo que es causarles daño. 
Segundos después, se produce un tiroteo y la extraterrestre se acerca al lugar de donde salen esas detonaciones. Un grupo de atracadores ha salido de un banco que acaban de atracar y disparan en todas direcciones para que nadie se acerque a ellos y puedan escapar con facilidad.
La habitante de Krypton, a diferencia del resto de las personas que huyen despavoridas tratando de ponerse a salvo temiendo que alguna bala les alcance, permanece allí, quieta, mirando lo que ocurre. Algo que llama la atención de algunos viandantes que le gritan que se ponga a cubierto por si acaso.
Superman no tarda en aparecer por ahí y solucionar el problema. Con el calor de sus ojos derrite las armas de los cacos, eso llama la atención de la mujer de Krypton pues es uno de los poderes que ella tiene. 
La delincuente se fija en cada movimiento de Superman y no tarda en sospechar que ese individuo podría ser de su mismo planeta.
¿Pero en qué momento llegó a la Tierra y cómo?
El hijo de Jor-El logra detener a los rateros y con ayuda de algunos trabajadores y clientes del banco neutralizan a los ladrones hasta la llegada de la policía.
En ese momento Superman repara en ella y la mira durante unos minutos. Su instinto le dice que esa persona no es como las demás, pero no sabe porque.

CAPÍTULO 8


La criminal de Krypton, ignora que Zod, Ursa y Non, fueron derrotados por Superman y que perdieron sus poderes en la tierra quedando atrapados en la fortaleza de la soledad, el hogar del súper héroe. 
La delincuente que desconoce la suerte que han corrido sus compañeros criminales planea unirse a ellos para someter a la Tierra y a sus habitantes para que les sirvan como esclavos. Ni se imagina que el hijo de su odiado enemigo es una habitante más de ese planeta desde hace años y que se dedica a ayudar a los demás. Cuando descubra quien es, no va a dejar que Mara se salga con la suya. 
La habitante de Krypton, al igual que Zod, Ursa y Non, detesta a Jor-El. Su retorcido sentido moral les impide verse a si mismos como los delincuentes que en verdad son, creyendo que eran oprimidos por los mandatarios del extinto planeta y que tan solo luchan por lo que consideran justo. Olvidan que, en realidad, solo han pretendido luchar por sus propios intereses.
El bienestar de los habitantes de su planeta les traía sin cuidado. De haber alcanzado el poder en su planeta habrían hecho lo mismo que Zod y sus compañeros planeaban hacer cuando llegar a la Tierra ; someter a sus ciudadanos a su gobierno de poder y control, sembrando el terror y aniquilando a aquellos que se rebelerab y se atrevieran a desobedecer sus órdenes. 
En el antiguo ático de Lane, que ahora ocupa Marilyn, la rubia termina de arreglarse para su primer día de trabajo en el periódico más famoso de la ciudad. Aun no puede creer que vaya a trabajar rodeada de periodistas con el daño que le ha hecho esa gente con sus mentiras.
El compañero de la actriz vuelve a adoptar esa postura corporal ligeramente encorvada tan característica de su alter ego ; Clark Kent.
—¿Nos vamos? —pregunta él.
—Sí. Disculpa si te hice esperar. —responde la rubia mirando al espejo del recibidor por última vez y sonriendo.
Luego ambos salen del que ahora es hogar de Norma Jean y encaminan sus pasos hasta la puerta de salida del edificio después de bajar hasta el último piso de la finca desde el coqueto ático.
Por las calles de la ciudad transita la gente camino de sus respectivos empleos con prisa, mucha prisa, bastante estresados.
A diferencia del día anterior en el que se trasladaron desde la redacción del periódico hasta el edificio en el que ahora vive Marilyn, en coche, en esta ocasión ambos deciden llegar caminando hasta el Daily Planet, a pesar que eso les tomará cómo unos cuarenta minutos. Es saludable caminar durante un rato todos los días a pesar que el calzado de la rubia no es demasiado apropiado para una larga caminata y la actriz ya comienza a resentirse de los pies. 
—Debería usar un calzado más cómodo. Esos zapatos tan estrechos y con tanto tacón no son muy apropiados para caminar. —le aconseja el periodista. 
—Tienes razón, pero no puedo evitarlo. Me gustan los tacones, siempre he vestido de manera muy femenina. Es parte de mi personalidad. —se sincera ella tratando de soportar el dolor cada vez más intenso que sus pies están sufriendo atrapados en esos zapatos. —Me gusta causar una buena impresión. —dice la rubia mientras imágenes de su llegada a distintos eventos artísticos de su época. 
—Puedes usarlos, pero ¿por qué no salir de casa con un zapato bajo y más cómodo para llegar al trabajo y luego allí ponerte los tacones? A algunos hombres no nos importan tanto cosas que a las mujeres tanto os preocupan. Lo de los zapatos de tacón es una de esas cosas. Con o sin ellos son igual de bonitas. —le asegura el reportero.
El trayecto hacia la redacción del Daily Planet transcurre en principio sin ningún contratiempo. La actriz va sujeta al brazo de su nuevo compañero de trabajo. La rubia se sorprende al notar la dureza del cuerpo de su nuevo compañero. A simple vista y con ese traje clásico, algo pasado de moda que lleva, no puede apreciarse con claridad el cuerpo del periodista. Da la sensación de estar mucho más delgado de lo que en realidad está.
El paseo hacia el periódico de la pareja deja de ser tranquilo cuando ambos ven a un ladrón robar el bolso de una anciana y marcharse corriendo con él en la mano. El ladrón en su carrera huyendo empuja sin querer a Clark y se duele del hombro con el que ha golpeado al periodista. 
«¡Qué demonios!» 
—Olvidé algo. Enseguida vuelvo. —dice el reportero marchándose.
La artista, sin pensárselo dos veces, acude con rapidez junto a la anciana que ha sufrido el atraco para cerciorarse que se encuentra bien y no ha resultado herida. Enseguida la ayuda a levantarse. 
—¿Se encuentra usted bien? —pregunta la hermosa estadounidense a la mujer más mayor.
Lejos de allí, Superman aparece en el camino del ladrón y se coloca frente a él con los brazos en jarras mostrando cual grande es.
—¿Entrenándose para una maratón? —bromea el súper héroe mirando al criminal.
El maleante trata de huir de allí pero Kal-El es mucho más rápido y le atrapa, recupera el bolso de la mujer y lleva al delincuente a comisaría.
Lejos de allí, la anciana agradece a la rubia su ayuda y la mira.
—¡Norma Jean! —exclama la dama.
Cuando la actriz se percata de la identidad de la mujer a la que ha ayudado su cara muestra una expresión de sorpresa que intenta disimular.
«¡Berniece!» piensa la rubia al verla.
Acaba de ir en ayuda de su propia hermana, media hermana en realidad. Berniece Baker.
—¿Norma Jean eres tú? —pregunta la mujer con la voz quebrada por la emoción.
Aunque la actriz quisiera abrazar a su media hermana, a la que tanto ha querido siempre, sabe que no es prudente hacerlo. Berniece no comprendería como en esa época su hermana se ve tan joven.
¿Cómo se lo va a explicar si ni siquiera ella entiende muy bien todavía lo que ha pasado?
No le queda más remedio que mentirla o al menos ocultarle la verdad. 
—Ya sé, dicen que me parezco a esa actriz que se llama Marilyn Monroe, pero en realidad yo soy Norma, solo Norma. —responde la muchacha ayudando a incorporase a su hermana.
Lejos de allí, Mara sonríe al pasar junto a un puesto de periódicos y ver algo. Acaba de descubrir como va a pasar desapercibida en aquel planeta y pone en marcha su plan.
Clark llega minutos después junto a las dos mujeres y devuelve su bolso a Berniece.
—Muchas gracias, guapo muchacho, es usted un joven guapo y encantador. —dice la hermana de la rubia acariciando la mejilla del reportero y mirando a la pareja con una sonrisa.
—¿Cómo..? —pregunta Marilyn al reportero y mirando el bolso.
—Superman se encargó de ese hombre y me encargó que le devolviera el bolso. 
Al escuchar el apodo que Lois Le puso al hijo de Jor-El la mujer de otro tiempo sonríe, algo que no pasa desapercibido para Clark Kent.
Marilyn Monroe comienza su primer día de trabajo ayudada por su nuevo amigo. 
Días después, cuando la pareja llega al Daily Planet un día más, los ojos de los trabajadores del diario miran a la actriz, aunque no muy bien.
—¿Qué pasa señor White? —desea saber el periodista.
El redactor jefe le muestra una instantánea en un periódico al hijo de los Kent en el que sale una mujer de cabello oscuro amedrentando a unos viandantes lanzándoles por los aires. Una mujer exacta físicamente a Marilyn. 

CAPÍTULO 7


El eterno y acérrimo enemigo de Superman no puede creer que el extraterrestre aún siga con vida. Ya ha intentado eliminarlo de la faz de la tierra en varias ocasiones sin éxito alguno incluso cuando aquellos malvados criminales de Krypton llegaron a la Tierra cuando la zona fantasma se resquebrajó debido a una explosión nuclear en el espacio. Ni siquiera entonces y a pesar de su alianza con el general Zod, Ursa y Non, pudo acabar con el hombre de Krypton. Y eso pese a que cuando esos tres poderosos y malvados kryptoniamos luchaban todos juntos contra Kal-El estuvieron a punto de derrotarle. De hecho eso creyeron lograr cuando tras un largo enfrentamiento en las calles de Metrópolis, todo el mundo pensó Superman había huido abandonando a la gente a su suerte. Ellos, que le odiaban por ser hijo del hombre que los confinó en la zona fantasma, deseaban acabar con él y lo siguieron hasta el refugio del héroe; la fortaleza de la soledad.
Una vez allí, el hijo de Jor-El logró engañar a los delincuentes dejándoles sin poderes. El extraterrestre los metió en lugar seguro y luego se encargó de Luthor llevándole de vuelta a la prisión de la que se había fugado días antes. 
Desde entonces ha intentando eliminar al hijo de Krypton, aunque no solo él, sino otros tantos enemigos que el súper héroe se ha ganado desde su aparición en el planeta Tierra y su lucha contra el crimen. El millonario es, sin duda, uno de sus rivales más insistentes cuando de arrebatar la vida al muchacho se trata. Ver a su enemigo, sano y salvo, en la fotografía de un periódico de la mano de una hermosa y voluptuosa mujer rubia le enerva, eso ha arruinado el día de su boda y no va a permitir que su enemigo siga fustrando sus planes. 

En el apartamento de Lois, Marilyn se levanta, se da una ducha y se viste con el vestido negro con el que escapó de su agresora, no tiene otra cosa, no ha tenido tiempo de comprar ropa, tampoco tiene dinero. La rubia observa las vistas desde la terraza mientras degusta una taza de café caliente. Por fortuna en aquel lugar había una pequeña cafetera que aún funcionaba, supone que en esa época es considerada una reliquia. Aquel lugar es un sitio hermoso, antaño habitado por una bonita mujer que partió demasiado pronto al otro mundo por culpa del maldito cáncer.
Es evidente que ese reportero, el que la ha traído hasta allí, Clark Kent, sentía algo por esa mujer. Es posible que aún lo sienta.
Quién sabe si ambos eran más que amigos y no pudieron disfrutar de su amor durante demasiado tiempo debido a la pronta partida de ella. Quizá era él, solo él, el que sentía algo por la chica que no era correspondido. Sea cual sea la historia es algo muy triste porque esa chica ya no está. Se marchó demasiado pronto. 
Ahora será ella quien ocupe aquel hermoso lugar, al menos hasta que sepa como llegar a casa. 
Aún le resulta difícil de creer que se halle en la década de los ochenta, eso no puede ser. Todavía se encuentran en los cincuenta allá de donde ella viene. Si aquello se trata de una broma sería algo a gran escala, en la que estaría implicada no solo la ciudad, sino el país entero. Además ese hermoso hombre que la salvó de morir atropellada no parece ser una persona mentirosa, todo lo contrario, sus bellos e intensos ojos azules se ven sinceros y transparentes. Al menos es la sensación que a ella le da. 
En el mundo en el que ella vivía hace nada, sus empleados se preguntan donde estará pues lleva horas desaparecida. 

—A saber donde se ha metido. Seguro que ha heredado la locura de su madre. —dice uno de empleados a la que es evidente que la actriz no le simpatiza.

—Me parece muy feo que hables así de la persona que te ha dado trabajo y te paga un sueldo. Eres una persona muy desagradecida. La señorita Monroe es una mujer muy dulce y cálida es una buena persona. Pero también es muy sensible y no es todo lo feliz que se merece. No lleva una existencia feliz, de nada le sirve ser hermosa, rica y famosa si no tiene con quien compartir todo eso. —responde otra de las personas que trabajan para la actriz. 

En la época de Superman, la rubia mira la tarjeta que Clark Kent le entregó anoche anterior.
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La noche anterior... 

—Señorita debo dejarla, supongo que querrá terminar de instalarse y descansar pues mañana le espera un día duro. 
El reportero se echa la mano al bolsillo interno de la chaqueta de su traje y saca algo de él.

—Cualquier cosa que necesite, aquí tiene mi número de teléfono —dice el hijo del matrimonio Kent entregándole una tarjeta con sus datos de contacto.

Ella toma la tarjeta y le sonríe. 

—Muchas gracias, eres muy amable. 

—Bueno, tengo que dejarla señorita. —se despide el periodista alejándose de la actriz, encaminándose hacia la puerta del apartamento, abriéndola, atravesándola cerrando la puerta tras de si cuando ha salido del antiguo hogar de la fallecida periodista. 
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En ese momento alguien aparece en la terraza del nuevo hogar de la señorita Baker. 

—Buenos días, señorita. Perdone que venga a visitarla sin avisar, quería saber como ha pasado su primera noche en la ciudad, ¿está usted bien? —pregunta el superhombre. 

La sensualidad manifiesta de la rubia con un vestido negro que se pega a su figura y sin maquillaje no pasa desapercibida para el hijo de Krypton que trata de no fijarse en su cuerpo y su belleza, aunque es algo bastante complicado ya que está ante una mujer hermosa y deseable. Él no es un hombre corriente en la mayoría de los aspectos, sin embargo en otros es un terráqueo mortal más, con los mismos deseos y sentimientos de sus semejantes. 
La actriz también se siente algo cohibida por la presencia del krytoniano en su casa, algo no demasiado habitual en ella, pero es que ese hombre la impresiona y la impone al mismo tiempo. En verdad la fascina y al parecer a la antigua inquilina de aquel lugar también. Por lo visto estaba enamorada de Superman. 

—Eres muy amable por preocuparte por mi. Gracias. Dormí muy bien, hacía tiempo que no descansaba como esta noche. —sonríe ella. 

Kal-El se acerca a la artista. 

Ambos se miran en silencio a los ojos por unos instantes. La atracción física entre ambos surgió desde el primer momento en que se conocieron, pero aunque tratan de eludirla lo cierto es que cuando están cerca no pueden evitar acercarse y mirarse como si fuera la última cosa que van a hacer en el mundo. 


—Cualquier cosa que necesite dígale a Clark Kent. —dice él sin dejar de mirarla para luego acariciar su rostro con ternura con una de sus grandes manos. 
—Siempre estaré pendiente de usted, señorita. Ahora debo irme, tengo cosas que hacer. Cuídese. —le recomienda él alejándose unos centímetros de ella, alzando el vuelo instantes después. 

Norma Jean le sigue con la mirada y cuando le ha perdido de vista abandona la terraza mientras se lleva una mano a la cara que que el hombre le acarició sonriendo embobada. La joven mujer se acerca al aparato de televisión del apartamento y lo mira extrañada, luego toma un pequeño aparato que hay junto al electrodoméstico y presiona un botón. El televisor se enciende enseguida asustando a la joven artista por unos segundos. La mujer toma el mando a distancia entre sus manos y lo observa, no tarda en darse cuenta que es un mando a distancia, pero muy distinto a los que ella conoce.


En su época están empezaron a aparecer hace apenas unos años y el primer mando a distancia sin cables ya salió en mil novecientos cincuenta y cinco, llamado Flashmatic que funcionaba con cuatro sensores lumínicos colocados en cada esquina del televisor, cada uno con una función asociada, subir y bajar el volumen, girar el dial hacia un lado y otro. Este mando dirigía la luz hacia esos sensores poniendo en marcha la función, aunque al ser un sistema fotosensible el televisor podía volverse loco si le dan otro tipo de luz. 



La actriz aprieta botones con cuidado pues no sabe lo que puede pasar y los canales se van intercambiando, hasta que ve algo que la hace sonreír y deja de apretar botones. Ahí está él, ese hombre tan guapo surcando el cielo como si fuera un Dios, rescatando un autobús escolar que ha quedado colgando de un precipicio tras un accidente. 
La cantante mira ensimismada al hijo de Krypton alejando al autobús del peligro con su inusitada fuerza y recibiendo el calor y cariño de los niños que tanto le quieren y admiran. 
En ese momento alguien llama a la puerta y cuando la chica abre encuentra al tímido reportero en la puerta. 


—Buenos días, señorita. Vengo a acompañarla a su primer día de trabajo. —responde el periodista con su típica postura corporal encorvada. 

—Pasa. —propone la rubia. —Aún no he terminado de arreglarme. —se sincera ella dándole la espalda y dirigiéndose al cuarto de baño. —Estás en tu casa. 

El amigo de la fallecida periodista pasa con su timidez característica. 

—Con permiso. —responde él atravesando el umbral de la puerta. 

Cuando ella no puede verle, el muchacho endereza su postura y la mira sonriendo con ternura, como solo Superman lo hace y como hizo en su momento con Lois.

Lejos, muy lejos de allí, en el espacio, una criminal del mismo planeta del héroe, muy peligrosa que logró escapar a otro planeta antes de ser juzgada y condenada en el mismo juicio en el que condenaron a la zona fantasma al general Zod, Ursa y Non, llega a la Tierra dispuesta a lograr lo que no consiguió en el exinto Krypton; gobernar con mano de hierro aquel lugar. 

CAPÍTULO 6 : EL ÁTICO



—Señor White, ¿cuál es su decisión? ¿Le dará una oportunidad? —pregunta el hombre de Krypton a ese individuo que tan bien conoce. 
Después de unos segundos dubitativo el periodista da una respuesta. 
—De acuerdo. Vamos a darle una oportunidad a la señorita que trabajará para mi como secretaria. ¿Cuándo estás dispuesta a empezar? —pregunta el redactor jefe del diario. 
—Cuando usted quiera, señor White. —responde la rubia. 
—La espero aquí mañana a las ocho en punto de la mañana. Vaya y descanse. Mañana será un día de mucho trabajo.
—Muchas gracias, señor White. —responde la actriz estrechando la mano a su nuevo jefe. 
¿Quién lo diría? La mismísima Marilyn Monroe trabajando de secretaria del redactor jefe de un periódico.
Los periódicos, la prensa, esos que tanto daño le hicieron, que tanto mintieron sobre ella.
¡Qué paradojas tiene la vida!
Lejos de allí, Lex Luthor brinda con la mujer con la que ahora sale por la "muerte de Superman". 
Después de romances intermitentes con varias mujeres, el criminal parece haber encontrado a su alma gemela, una dama hermosa y atractiva de su misma edad y que, al igual que él, actúa fuera de la ley. Además tienen algo más en común; su desprecio por Kal-el. En ella es mucho más evidente que en el caso de su pareja dado que el hijo de Jor-El la desenmascaró ante el mundo consiguiendo que fuera a prisión y su empresa de turbios negocios fuera desintegrada. A pesar que ella acusó al súper héroe de ser un hombre machista que la difamaba por su género, nada más lejos de la realidad. En verdad, fue la ya fallecida Lois Lane, la que aportó las pruebas reales necesarias que llevó a un tribunal. Tras la celebración de un juicio la criminal fue enviada a la cárcel. Cárcel de la que escapó con la inestimable ayuda de Lex Luthor que se confesaba admirador de la dama de la nobleza por su carencia de escrúpulos y su visceral odio a Superman. 
El millonario, a su vez, se había fugado por enésima vez de la prisión en la que le encerraron gracias, una vez más, al superviviente del planeta Krypton, y no dudó en salir en ayuda de la mujer. Era igual que él y por si fuera poco era hermosa.
Cuando el encargado de liberarla la llevó al lugar en el que Lex la esperaba la criminal no entendía, ni quien la había ayudado a escapar de la cárcel, ni porque. El millonario le confesó su admiración y le explicó el motivo por que el cual la había ayudado a fugarse de prisión. Ella sonrío. 
Además de su odio por Superman, la atracción entre ambos fue instantánea y desde entonces se han vuelto inseparables. Incluso planean casarse pero quieren que sea con el cadáver del súper héroe aún caliente y una foto ampliada del cuerpo sin vida del chico del extinguido planeta. 
—¡Al fin ese extraterrestre es historia! —exclama Sarah Matthews con una radiante sonrisa en su rostro. —Eres mi héroe, Lex. —le dice dándole un piquito en los labios a su pareja. 
—Soy un tipo inteligente, esta vez me aseguré que no hubiera nadie alrededor que pudiera auxiliarle y le puse mi regalo especial en el cuello. Enseguida veremos la noticia de su muerte junto a la foto de sus restos mortales en todos los periódicos. —se sincera el millonario. 
Ambos se ríen a carcajadas esperando esa noticia brindando de nuevo por el fallecimiento de Kal-El. 
Superman y Marilyn salen de la redacción del periódico sin dejar de atraer las miradas de los trabajadores del diario y luego de los viandantes. 
—No sé como voy a agradecerte todo lo has hecho por mi. —se sincera la rubia cuando ambos están a solas. 
—No te preocupes, vine a este mundo a ayudar a la gente que lo necesita. —responde él. 
—Eso es muy noble por tu parte pero tienes que cuidarte. No todo el mundo es así y siempre existirá gente que desee hacer daño a los demás por el simple placer de hacerlo o por ganar dinero. —se lamenta la hermosa mujer. —Los delincuentes no deben quererte demasiado. 
—Tomaré precauciones, además teniendo un ángel de la guarda tan especial... —responde el hijo de Jor-El mirándola a los ojos, —con más razón. Ahora he de dejarte, estaré pendiente de ti. Enviaré a alguien para que te siga ayudando. —le explica él elevándose en el aire instantes más tarde mientras ella le ve alejarse de allí. 
Apenas unos minutos después alguien aparece encaminándose hacia la actriz, que distraída pensando en su segundo encuentro con el chico de pelo negro, se sobresalta al ver a la persona que se aproxima en su dirección. 
—Disculpe señorita, no pretendía asustarla. Me envía Superman para ayudarla. —le confiesa el joven y algo torpe hombre. 
—¿Y usted es..? —interroga la artista escudriñándole con la mirada. 
—Clark Kent, periodista del Daily Planet. —responde él con torpeza 
—¿Periodista? —pregunta Norma Jean sin poder evitar una mueca de disgusto en su bonito rostro. 
No obstante los "periodistas" han dicho y dicen muchas falsedades sobre ella y otros artistas. A buen seguro que en el futuro y con los años lo seguirán haciendo porque ganan mucho dinero con sus mentiras. Se olvidaron de los escrúpulos a cambio de dinero. 
La rubia sabe que es, cuando menos contradictorio, que piense mal de los reporteros teniendo en cuenta que al día siguiente va a entrar a trabajar en un periódico como secretaria del redactor jefe del diario que es quien decide que se publica y como.
La animadversión de la actriz por los que se dedican a esa profesión es muy anterior a su incorporación al Daily Planet. Además no podía hacerle eso a ese hombre tan hermoso que le salvó la vida y que ha intercedido por ella para conseguirle un empleo, empleo que dicho sea de paso, necesita hasta que sepa como ha llegado hasta allí y como regresar. 
Ese ser es como un ángel entre tanta oscuridad como hay en el mundo. Un hombre increíblemente guapo, altísimo, fornido, de cabello negro intenso y los ojos azules más increíbles que ha visto jamás. Todo eso acompañado de una sonrisa traviesa con cierto toque pícaro. Ha visto hombres hermosos a lo largo de su vida, en Hollywood hay varios de ellos, sin embargo este los supera a todos ellos. 
Al igual que le sucedía a Lois Lane cuando pensaba o recordaba a Superman, Norma se muestra distraída ignorando a la persona que tiene al lado.
Al contrario de lo que la gente pueda pensar no es su gran atractivo lo que más impresiona de él, aunque su imponente apariencia es más que evidente, sino su entrega hacia los demás al salvar tantas vidas. Eso a pesar de tener conocimiento sobre los planes de destruirlo que tienen en mente muchos delincuentes del mundo, en especial los que viven en los Estados Unidos, el país en el que se crió desde su llegada a la tierra procedente de Smallville. 
—Señorita, ¿se encuentra usted bien? —pregunta el compañero de la fallecida Lois. 
—¿Eh? Sí sí. —contesta ella en ese momento saliendo de su ensimismamiento.
—Como le expliqué antes, me envía Superman para que la ayude —dice el hijo de Martha Kent.
—¿Y cómo os conocistéis? —se interesa la artista. 
—Ambos llegamos a Metrópolis el mismo día, eso nos unió. Fue por pura casualidad. —responde el periodista. —Eso ahora no es importante. —contesta él algo nervioso. —Ahora acompáñame, tenemos que buscarte alojamiento. —dice el periodista mientras ambos transitan por las calles de Metrópolis. 
—Pero yo...yo, no tengo dinero. —se sincera ella. 
Ciertamente es así, ya que salió huyendo de su propio hogar para salvar su vida, ni siquiera sabe como llegó hasta allá. Salió apenas con lo puesto, trataba de escapar de su agresora y en lo que menos pensaba era en tomar su monedero. Aunque eso claro está, no puede contárselo a nadie. La tacharían de loca si dijera que ella es Marilyn Monroe y que hasta hace apenas unas  horas se hallaba en el año mil novecientos cincuenta y tres y que sin saber como apareció junto a la mujer que pretendía asesinarla treinta años después.
Definitivamente no, eso no puede contárselo a nadie y hasta que sepa como regresar a casa tendrá que inventarse una vida, un pasado. 
—Y tampoco sé dónde ir. —se sincera la cantante. 
—No se preocupe por eso y venga conmigo, creo que tengo el sitio ideal para usted, señorita. —le propone Clark con el rostro algo sombrío. 
El joven reportero para un taxi con la mano e invita a subir a la hermosa mujer al automóvil haciendo él lo mismo minutos más tarde.
Después de un trayecto de una media hora, Kent hace detenerse al conductor del vehículo, saca dinero del bolsillo de pantalón crema de su traje y paga la carrera al taxista que no puede apartar los ojos de la imponente rubia. 
Aunque la artista no lo sabe el chófer del coche es fan suyo desde la adolescencia y guarda desde entonces con mucho cariño y devoción fotos y artículos relacionados con ella. Inclusive su propia esposa guarda cierta semejanza física con la actriz. El hombre está muy sorprendido por el asombroso parecido de esa mujer con el mito erótico más famoso de Hollywood de los años cincuenta. 
La pareja desciende del taxi comenzando a caminar una vez más por las calles de Metrópolis durante unos cinco minutos, tras los cuales el reportero para frente a un edificio de apartamentos. El hombre suspira con cierta tristeza e invita a la nueva habitante de la ciudad a subir con él al edificio, toman el ascensor y el hijo del matrimonio Kent aprieta el botón que conduce al ático de aquel hermoso y algo lujoso edificio. Al llegar abre la puerta, ambos salen del ascensor. Se detienen frente a la puerta del apartamento del ático, momento que él aprovecha para sacar unas llaves del bolsillo interior de su chaqueta con las que abre la puerta, pasando después ambos a su interior. 
Cuando el periodista se encuentra de nuevo en el interior del lugar, la tristeza y la melancolía le invaden por unos minutos. 
—¡Qué lugar tan hermoso! —exclama la rubia mirando a su alrededor. 
Aquel espacio, de reducido tamaño comparado con su casa, es precioso, además al parecer su anterior habitante debía ser una mujer, los tonos pastel del lugar y el exquisito pero sutil perfume femenino así lo indican.
La actriz se aproxima a una pequeña mesa de cristal junto al sofá de color crema de la estancia y toma una fotografía con marco plateado entre sus manos. 
—Es una mujer muy bonita, ¿Quién es? —pregunta Marilyn al periodista mirándole por unos segundos para después volver su vista sobre la instantánea. 
—Lois Lane, la mujer que vivía en este apartamento. —se sincera Clark con tristeza. 
—¿Vivía? ¿Se mudó a otro sitio? Es un apartamento hermoso. —responde la actriz sin dejar de mirar la foto de la fallecida periodista.
—Ella...murió. —se lamenta apesadumbrado el reportero mientras un par de lágrimas resbalan por sus mejillas.
—Vaya, lo siento. —responde ella mirando a Clark Kent. —Tú sentías algo por ella, ¿verdad? 
El silencio del antiguo compañero de la desaparecida reportera da a Marilyn la confirmación a su pregunta. 
—¿Y por qué me has traído hasta aquí? —desea saber la protagonista de Los Caballeros Las Prefieren Rubias. 
—Para que te alojes aquí si quieres. Está deshabitado desde el fallecimiento de Lois. —le explica el hombre. 
—No me importaría, es más me encantaría vivir aquí, pero no tengo como pagarlo, acabo de llegar a esta ciudad. —se sincera ella. —Mañana empiezo a trabajar hasta que no cobre no puedo pagar esto que además debe ser algo caro. 
—Eso no es problema. Si aceptas quedarte aquí tendrás el primer mes pagado. En la ciudad está todo ocupado, este es uno de los pocos sitios que hay libres, además el precio de su alquiler ha bajado. 
—Creo que no me quedará más remedio que aceptar, pero en cuanto reciba mi primer sueldo te pagaré el alquiler del apartamento. —acepta ella algo avergonzada.
—A mi no tienes que pagarme nada. La persona que me entregó el dinero solo desea ayudarte. —sonríe él con cierta timidez. 
Marilyn sonríe pues cree saber quien pidió a Clark que la llevara hasta allá. Luego la artista se acerca a la terraza y observa las maravillosas vistas, desde allí se puede ver la ciudad entera. La terraza es preciosa. 
Amanece y cuando apenas han transcurrido unas horas de la mañana Lex Luthor, que última los detalles de su boda toma el periódico que uno de sus empleados le ha traído. Cuando lo abre y ve la noticia de la tercera página su rostro se contrae de rabia. 

CAPÍTULO 5



Superman casi recuperado se incorpora mientras mira a Marilyn que le sonríe. 
—Gracias, hermosa mujer. De no ser por ti Lex Luthor habría acabado conmigo. Es la segunda vez en el día que salvas la vida de alguien. —responde el hijo del matrimonio Kent devolviendo la sonrisa a la actriz. —Tu corazón es tan hermoso como tú. 
—¿Por qué quería matarte ese tal...¿Lex Luthor? —pregunta ella perdiéndose en la intensa mirada azul del hombre de Krypton. —Tú solo ayudas a la gente. 
—Porque es un criminal y como todos los criminales no quieren que nadie les impida violar la leyes y actuar como les viene en gana para beneficiarse, que es lo que buscan todos ellos.—responde Kal-El. 
—Marcháte antes de que quien te hizo eso regrese y vuelva a intentar hacerte daño. —aconseja ella. 
—Gracias por tu preocupación, eres una mujer muy dulce. Te puedo acompañar a casa y así me aseguro que estás bien. —le propone él. —Ya sé que estamos en mil novecientos ochenta y cinco y las mujeres podéis cuidaros solas, pero me quedaría más tranquilo si te acompañara. —comenta con una pícara sonrisa la década. 
—¿Has dicho mil novecientos ochenta y cinco ? —se sorprende ella. —Esto tiene que ser una broma. —comenta la chica en voz baja.
¿Cómo puede ser posible que estén en mil novecientos ochenta y cinco cuando ella vive en mil novecientos cincuenta y cinco. Debe de estar soñando o alguien le está gastando una broma. Una broma bastante bien elaborada pues toda la ciudad viste con ropa extraña, demasiado extraña, colorida y extravagante, Y lo peor de todo es que no sabe como volver a casa porque ni siquiera sabe como ha llegado hasta allí. 
—Sí. —responde él. —¿Seguro que estás bien? —inquiere él mirándola. 
—No me hagas caso, aún estoy impresionada por el accidente. Además soy nueva en la ciudad y no tengo donde alojarme aún. —miente la actriz. 
En cierto modo sí es nueva allí, al menos en esa ciudad y con esas personas tan... extrañas. 
Marilyn Monroe, que es, a pesar de su aspecto, una mujer inteligente, es consciente, que como es lógico, los años han de pasar, pero es que en apariencia ha dado un salto de más de veinte años en un instante y eso no es posible. 
—Permite que la ayude a encontrar donde alojarse. —propone Kal-El. 
—Antes necesito un trabajo para poder mantenerme y pagar mi alojamiento. —responde con sinceridad. «Al menos hasta que sepa como puedo volver a casa» piensa la rubia. 
—Vamos a ver que puedo hacer por ayudarla. —contesta el joven sonriendo a la dueña de esos hermosos ojos azules que tanto le impresionan y tomando la mano de la rubia poco después. 
Ambos comienzan a caminar por las calles de la ciudad mientras un grupo de personas, no muy numeroso, comienza a seguirlos. Además la gente no puede evitar comentar el gran parecido que la actriz tiene con la famosa rubia de la época dorada de Hollywood sin sospechar que están, de manera inexplicable, ante la mismísima Marilyn Monroe en carne y hueso. 
Al pasar junto a un kiosco de prensa, la actriz descubre unos titulares de prensa hablando de ella en pasado. 
"Marilyn Monroe era una persona maquiavélica y manipuladora"
Eso hace llorar a la rubia cosa que preocupa al hijo de Jorge ya que no comprende el motivo de las lágrimas de esa muchacha por alguien que ni siquiera conoce. Quizás el impactante parecido que tiene con la estrella hace que se siente más unida a ella. 
—Eres muy sensible, veo que esas cosas te afectan demasiado. No te preocupes, ignora esos titulares que solo se publican por vender. Algunos periodistas son así por desgracia, carecen de escrúpulos. —se lamenta el joven kriptoniano bastante molesto. 
Después de caminar durante unos veinte minutos, llegan  a la puerta del Daily Planet y en cuanto atraviesan las puertas giratorias del periódico los trabajadores del edificio comienzan a comentar entre ellos la presencia del héroe allí.   Superman es una persona muy querida por el planeta entero, a excepción claro está, de aquellos que se saltan la ley y que son el principal objetivo del superviviente más famoso del extinto planeta Krypton. 
A medida que ambos avanzan por el edificio del diario, la gente les observa, incluso algunos de los periodistas que trabajan allí les fotografían con sus cámaras. 
¿El famoso Superman visitando el Daily Planet y de la mano de una hermosa rubia tan parecida a la famosa Marilyn Monroe que incluso viste como ella? 
Eso es una bomba periodística, porque si ya Superman es noticia todos los días, llegar a la redacción del Planet de la mano de una hermosa y voluptuosa rubia es mejor todavía. 
Algunos reporteros ya se frotan las manos pensando en los titulares que pueden escribir con eso, titulares que no tienen porqué ser necesariamente ciertos, basta con que la gente lo crea. Por suerte para ellos la mayoría de la masa, del rebaño mundial, van a creerse cualquier cosa que ellos publiquen, no van a pedir pruebas que lo demuestren. Eso es una ventaja para ellos ya que pueden publicar lo que les de la gana y hacerse ricos.
El extraterrestre siempre es noticia y ahora que apareció de la mano de una hermosa mujer, precisamente en la redacción de un periódico, todavía más. Es algo que va a dar la vuelta al mundo. 
Cuando Perry White ve aproximarse al hijo de Jor-El hacia él acompañado de una preciosa muchacha se levanta enseguida. Aquello va a ser noticia durante años ya que no solo la difunta Lois fue la primera periodista en entrevistar al súper héroe cuando hizo su primer rescate, ahora además el extraterrestre, que tiene más humanidad que algunos individuos nacidos en la tierra, ha acudido a su redacción muy bien acompañado. Superman estrecha la mano del jefe de la fallecida Lois Lane. 
—Buenos días señor White, esta persona necesita un trabajo, es nueva en la ciudad y me preguntaba si habría alguna vacante aquí que  pueda ocupar. Yo respondo por ella, seguro que es una persona inteligente que aprende rápido. —sonríe Kal-El a la actriz que le devuelve la sonrisa. 
—Tenemos dos vacantes. El puesto de Lois que aún no ha sido cubierto y también me urge una secretaria que me ayude a organizar mis papeles. Señorita...perdone no recuerdo su nombre. —responde el redactor jefe del diario. 
—Eso es porque no se lo he dicho. —contesta ella algo cohibida por no saber muy bien aún como ha ido a parar allí y sintiéndose el centro de atención esos momentos. —Me llamo Norma. —le explica ella. 
Aunque debido a su profesión está acostumbrada a ser el centro de atención de la gente, en esa ocasión es distinto pues está en un lugar extraño lleno de gente que viste de manera extraña, además a la actriz le sorprende ver a varias mujeres trabajando como periodistas allí. Es algo a lo que no está acostumbrada ya que las ha visto trabajar de secretarias, en realidad ha visto muy pocas reporteras. Tampoco le presta especial atención a la gente que trabaja en la prensa ya que, por lo general, han dicho bastantes mentiras de ella, como de tantas otras personas y que nadie sabe. 
—Muy bien señorita Norma, ¿qué experiencia tiene usted trabajando como secretaria?
—Poca, pero aprendo rápido. —le asegura la dulce rubia. 
Entre los papeles que ha interpretado a lo largo de su carrera ha tenido que dar vida a alguna 
que otra secretaria y para prepararse el personaje en cuestión, ha observado a alguna que otra profesional desempeñar su trabajo, pero una cosa es interpretar a una secretaria y otra muy diferente serlo de verdad. 
—Todo el mundo merece una oportunidad, señor White. Yo respondo por ella, a veces las personas necesitan que alguien les dé la oportunidad para demostrar lo que son capaces de hacer y los sorprendan. Deje que Norma le sorprenda. —le propone el súper héroe . —Además viene muy bien recomendada por Clark Kent. 
Perry White los observa en silencio antes de tomar decisión.