La kryptoniana le devuelve la mirada de arriba abajo con cierto aire de superioridad. El mismo que siente por el resto de los habitantes de la Tierra. Después de todo ella viene de un exinto planeta que era mucho más avanzado que la Tierra. El planeta en el que se encuentra ahora lleva muchos años de retraso con respecto a lo que fue Krypton. Además la extraterrestre tiene tantos superpoderes y una superioridad física que los habitantes de esa Tierra sólo pueden soñar y anhelar.
Y es algo que piensa usar a su favor.
—Es una pena. —comenta el millonario.
—¿Una pena? —responde Mara.
—Sería interesante usar ese poder para confundir y controlar a la humanidad. Pero hay un pequeño problema. Ese rostro es el de una mujer que murió hace no mucho. Era algo más que una amiga para Superman.
—¿Qué quieres decir? ¿Superman? —responde ella elevando una de sus cejas mostrando así su interés en lo que Luthor le cuenta.
—Al parecer ambos estaban enamorados. —le informa el enemigo de Superman.
—Por lo visto padre e hijo tenían mal gusto con las mujeres que querían. Ha dicho que quiere que seamos aliados. ¿Por qué querría alguien como yo aliarse con un ser tan inferior como lo son los habitantes de esta Tierra? —dice ella mirando al millonario de arriba abajo con desdén.
—Soy una persona poderosa económicamente en este país y puedo protegerla.
Ella se ríe a carcajadas.
—No necesito protección. Soy superior a todos las formas de vida simples que habitan en este lugar. Puedo destruirlos si me lo propongo.
Lex, aunque se siente un poco humillado por las palabras de la extraterrestre mantiene su sonrisa cínica.
—Necesita alojamiento. Es evidente que acaba de llegar a la ciudad. ¿Quién mejor que yo para ello? Además ya tengo experiencia en tratar a gente de tu planeta. Y no me refiero a Superman.
—¿De qué estás hablando?
—Conocí al General Zod y sus amigos. Éramos aliados para destruir a Superman.
Mara se acerca a él intrigada por lo que acaba de escuchar y cuando está junto a él le dice.
—Habla. —exige ella.
—Mejor en otro lugar. Acompañeme.
Lejos de allá, Superman y Marilyn llegan a su lugar de destino. Ella asustada no puede creer que en ese momento se encuentre en el espacio en brazos de ese hombre tan hermoso. En el espacio infinito el hombre de Krypton le dice a la actriz.
—Más o menos por allá estaba mi planeta Krypton, tras una galaxia, a muchos años luz de la Tierra.
—¿Tu planeta Krypton? —se sorprende ella.
—Sí, llegué al planeta Tierra enviado por mis padres biológicos para que me salvara del desastre que se avecinaba al planeta.
Aunque las palabras del extraterrestre impactan en la rubia no le sorprenden. Después de todo lo que que ese ser tan hermoso hace no puede hacerlo ninguna otra persona en ese planeta. Además su generosidad para con los demás salvando sus vidas a sabiendas que hay gente que quiere destruirlo y su atractivo físico tampoco son de este mundo.
—¿Y que le pasó a tu...Planeta? —pregunta la rubia.
—Explotó en mil pedazos en el espacio y creo que algunos de esos trozos vinieron a parar a la Tierra. Realmente mi hogar está en la Tierra a unas manzanas del apartamento que tú ocupas ahora.
—Ya sé. El de una mujer llamada Lois.
—Sí, ella. —responde el extraterrestre con cierta tristeza que intenta disimular.
—Alguna vez tuve una réplica de mi planeta pero quedó ligeramente destruido cuando tuve que regresar a recuperar mis poderes. —se sincera el chico de Krypton.
—¿Recuperar tus poderes? ¿Los perdiste alguna vez? ¿Poderes? —pregunta ella intrigada.
—Renuncié a ellos para vivir como un mortal junto a la mujer que amaba pero no pudo ser. Tuve que volver a mi esencia para liberar a la Tierra de unos delincuentes de mi planeta que estaban amenazando a los habitantes de este lugar. Lo nuestro no pudo ser aunque pudimos robar unas horas de felicidad para nosotros a la vida.
—Eso suena muy triste y romántico a la vez. —asevera la actriz.
A pesar de su creciente atracción por la rubia, al hombre de ojos azules aún le duele la muerte de Lois. La quiso demasiado aunque lo suyo fue algo imposible.
Durante unos minutos Marilyn y Kalel vuelan por el espacio pero ella no deja de abrazarle, tiene miedo de caer y perderse en el infinito aunque sabe que Superman no la dejaría caer pero la rubia se aferra al cuerpo del superheroe.
Ella no deja de mirarlo de manera insistente y con su preciosa sonrisa en el rostro.
«Cada vez te entiendo más, Lois. Entiendo tu fascinación por este hombre. ¡Es tan increíble y excitante!»
Él que finge no enterarse ser el centro de atención de la rubia, dibuja en su rostro una sonrisa parecida a la que Lois despertaba en él.
Lois.
Aún no puede creer que ya no esté y que nunca más va a estar. Fue todo tan rápido y repentino.
No pudo hacer nada por ella y es algo que lamenta cada día desde que la periodista dejó este mundo para siempre.
En la Tierra, Sara, la exnovia de Lex planea vengarse de él por su traición. Sabe que no les es fiel, nunca lo ha sido. Ella solo fue la fascinación de una temporada porque ambos son iguales. Pero esa mujer del periódico le cautivó y le conoce lo suficiente como para saber que Luthor se las arreglará para conseguir lo que quiere y ese alguien es ella. Luthor solo le es fiel a Luthor.
Si él es responsable de su encarcelamiento y la traicionó, ella hará lo mismo. Puede que esté enamorada de él pero no va a permitir que se salga con la suya. Ella es tan delincuente como él. Y si confirma sus sospechas, Lex pagará por su traición.
Lex Luthor siempre había logrado lo que se había propuesto. Al menos así era desde que ese tal Superman apareció en la Tierra. Desde entonces todos sus planes se fustraron, al igual que los de ella.
¡Dichoso Superman!
Después de un rato volando en el espacio Marilyn y Kal-El regresan a la Tierra. El súper héroe la lleva a lo que no mucho tiempo atrás fue una pequeña réplica de Krypton en la Tierra ; La Fortaleza de la Soledad.
Ambos aterrizan en el lugar y Superman deposita con suavidad a la rubia sobre el suelo.
El lugar quedó parcialmente destruido cuando Kal-El usó el único cristal que quedaba allí procedente de Krypton para recuperar sus poderes y así poder detener a Zod, Ursa y Non.
Ella le besa con ternura la punta de la nariz aunque tiene que ponerse un poco de puntillas porque el hombre de Krypton es muy alto.
La rubia mide 1,68 y el hombre de la capa roja debe medir casi dos metros. Es más alto que su primer marido Joe. E incluso podría decir que más que su último marido Arthur Miller, que ya era un hombre de más de metro noventa.
Pero nunca ninguno es tan imponente físicamente como el hombre de Krypton.
El corazón de la rubia se acelera cada vez que le tiene cerca.
Él le acaricia una mejilla con delicadeza, y su corazón también se agita con la cercanía de la actriz.
Es algo que no puede evitar, como la intensa atracción que siente por ella desde el primer momento en que la vio.
Cuando sus rostros se acercan y están a punto de besarse ella percibe una luz verde reflejada en el suelo.
—¿Qué es eso? —pregunta.