jueves, 23 de enero de 2020

CAPÍTULO 14

Lex Luthor, lejos de suplicar por su vida, exige a su pareja que le dé el antídoto o lo lamentará.
—Eso es lo que pasa cuando juegas con quién no tienes que jugar. —le asevera ella mientras  ve al enemigo den Superman retorcerse de dolor.
—¡Dame ese antídoto, maldita sea! —exige el hombre calvo.
Ella le mira y sonríe con malicia.
En el Daily Planet, la extraterrestre comienza a soliviantarse. 
—¿Y quién te crees que eres tú, insignificante muchacho flacucho, para prohibirme hablar con el tal... Superman? —le reprocha la mujer de Krypton. —Ponme en contacto con él y dale mi mensaje. Te estoy otorgando el privilegio de hacerme una entrevista pues es de suponer que el planeta querrá saber y conocer a quien de ahora en adelante dirigirá y mandará en sus vidas. —asevera la kriptoniana con una ligera y cínica sonrisa en su rostro. 
«No si alguien puede evitarlo, que lo hará» piensa el hombre de las gafas.
—Solo le digo que a Superman no le interesa hablar con alguien como usted. Simplemente lo sé. —asegura el tímido reportero mirando a los ojos de la extraterrestre.
Ella le mira con rabia tratando de descifrar algo en el reportero. No sabe porque pero ese hombre le llama la atención. Intenta descifrar lo que hay más allá pues está convencida que oculta algo.
En el hospital, Marilyn recuerda una vez sus encuentros con el hombre de la capa roja, porque ese es un hombre.
«¡Y vaya hombre!» piensa la rubia casi suspirando al recordar los ojos y la presencia de Superman.
Luego piensa en Clark Kent y por un unos breves momentos los rostros de ambos se entremezclan en la mente de la rubia, casi fundiéndose en una sola persona.
«Estoy a punto de desvariar» «No quiero que mi mente me traicione como hizo contigo, mamá»
En el Daily Planet, Kent que finge no darse cuenta que la mujer de Krypton le está analizando, finaliza su entrevista con la malvada socia del general Zod y la deja sola sin pronunciar palabra alguna.
En el hospital, Marilyn aburrida se levanta como puede de la cama. Necesita tomar un poco de aire fresco aunque está aún convaleciente de la operación que tuvieron que hacerle por la herida en el pulmón que esa delincuente le causó. Sabe que no debería levantarse pero a veces puede ser demasiado testaruda.
Cuando llega junto a la ventana se asoma a ella y contempla la ciudad. Mira hacia ambos lados observando la ciudad ante sus ojos, aquella ciudad que tan extraña le resulta comparada con la ciudad de su mundo, pero en la que se siente algo más tranquila porque nadie la asedia, los paparazzis no la acosan como en los años cincuenta. Parece raro que nadie la reconozca.
En esa época debería ser una anciana y no recuerda haber envejecido. Tropezar con su hermana fue un shock, sobre todo al verla convertida en una anciana. Se supone que ese es el aspecto que ella debería tener en aquel tiempo.
En ese instante la rubia sufre un pequeño mareo lo que hace peligrar su estabilidad en aquella ventana sobre la que está asomada. Una seductora y masculina voz la habla en ese preciso instante.
—No debería estar asomada a la ventana y mucho menos levantada, señorita. Aún debe estar muy débil y podría pasarle algo.
La rubia siente como alguien la toma en brazos, pero no se da cuenta de mucho más porque aún sigue algo mareada. Esa misma persona la deposita con suma delicadeza sobre la cama.
—Por favor no vuelva a levantarse de la cama hasta que el médico lo autorice. Es por su propio bien.
Cuando la actriz se siente mejor y abre los ojos ve junto a ella al hombre de la capa roja que la mira fijamente a los ojos. 
Esos ojos que tanto la impactan. 
Sus ojos del color del cielo son hermosos y además su mirada es tan profunda...
La mira de una manera... y en estos momentos tiene su cara tan cerca de la suya que siente como se le acelera el corazón. Una sensación que hace tiempo que ningún hombre despertaba en ella. Pero es que ese no es un hombre cualquiera. Es el HOMBRE con mayúsculas.
A unos metros de allí, en la misma habitación, una presencia translúcida que apenas puede distinguirse los mira con una sonrisa de complacencia en los labios aunque ni Marilyn, ni Superman se dan cuenta de ello.
—Ojalá algún día puedas ser feliz junto a alguien. —dice la presencia sonriendo al  súper héroe. —Te lo mereces por hacer tanto bien a este mundo. 
Luego la presencia desaparece tan pronto como ha aparecido. 
El ayudante de Lex Luther, al que tan mal trata en ocasiones, ve lo que está sucediendo y se acerca a la futura esposa del millonario sin que ella se percate. 
A pesar de ser una persona algo torpe e incompetente la mayor parte de las veces, logra arrebatarle el antídoto del veneno que el más acérrimo enemigo de  Superman ha ingerido por culpa de su pareja y se lo entrega a su jefe. 
—¡Devuélveme eso ahora mismo, inútil! 
Lex se bebe el antídoto rápidamente y con desesperación ya que cada vez se encuentra más débil. 
—¡Otis, llama a una ambulancia enseguida! —dice el millonario muy exigente a su ayudante. 
El torpe ayudante que le ha salvado la vida. Pero Luthor nunca agradece, ni pide  perdón a nadie por nada. 
"La mejor mente de esta era" como se llama a si mismo no es hombre de humildad, ni empatía . Él solo se debe fidelidad y amor a sus propios intereses. 
Poco a poco el rival de Superman se va sintiendo mejor y mira con desprecio  a su prometida. 
Cuando la ambulancia llega y preguntan que ha pasado Lex explica. 
—Me envenené yo mismo por accidente. —dice el millonario mirando a su futura esposa que le devuelve la mirada sin entender nada. 
—¿Se envenenó usted por accidente? —repite el médico que llegó en la ambulancia. 
—Así es. 
—¿Y el antídoto? 
—Lo mandé hacer por si acaso. Soy una persona algo torpe y distraída a veces. —sigue diciendo el hombre sin dejar de mirar a la  mujer que casi acaba con su vida. 
Ella no comprende porque su futuro esposo no la ha delatado pero lo conoce lo suficiente como para imaginar que no lo ha hecho por ningún motivo noble. Al igual que ella, Lex siempre se guarda un as bajo la manga. 
Ambos son tan iguales, tienen una personalidad tan similar, que por eso se entienden a la perfección y es inevitable que se encontraran y acabaran juntos. Así como también lo es que los dos puedan llegar a atacarse y despedazarse el uno al otro por esa misma razón. 
En el Daily Planet, la que podría ser nueva enemiga de Superman, una de tantos, abandona el lugar no sin antes atemorizar a todos los que trabajan allí. 
En el hospital...
—Tiene que prometerme que se va a portar bien y hará caso a los médicos. —le dice el hijo de JoR-El a Marilyn dirigiéndose a la ventana.
—Si me lo pides tú que me has salvado la vida dos veces lo haré. 
Él se gira la mira y la sonríe. Luego sale volando de la habitación mientras Marilyn le observa marcharse con una sonrisa en los labios y un suspiro. 

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